Por Sergio Mejía Cano
El Maestro Bernardo Narváez Ávila, presentó su libro número 46

Ayer jueves, en uno de los salones de céntrico y conocido hotel, se llevó a cabo la presentación del libro número 46, del Maestro Bernardo Narváez Ávila, cuyo título es “Paseo por Nayarit 72 horas”, un relato en referencia a la visita a esta entidad de su sobrina Lupita Narváez Morales, hija de su hermano José Luis, y que radica en Navojoa, Sonora y, por el gusto de volverla a ver después de una ausencia de 30 años.
En esta presentación, estuvieron presentes la sobrina Lupita, la familia del Maestro Narváez Ávila, así como su hermana Elvira; periodistas y comunicadores de ambos sexos y la cantante vernácula y también periodista Liliana Hernández, nacida en Santiago Ixcuintla, Nayarit, y el trovador Armando Ramos, nacido en Michoacán, pero con más de 30 años de radicar en Tepic, Nayarit, quienes, en su momento, amenizaron con sus voces y arte al ejecutar la guitarra este trovador.
El evento fue presentado por el maestro de ceremonias José Luis Carlos Silva, quien cedió el micrófono al Maestro, escritor y filósofo, Gregorio Miranda Navarrete, que escribió el prólogo de este libro, agradeciendo a Narváez Ávila el ser amigos y compañeros por más de 30 años, tanto en el ramo pedagógico como en el de la escritura, dando un pormenor de las vicisitudes que les ha tocado vivir a lo largo de estos 30 años de convivir cotidianamente en lo que más les ha gustado y apasionado en esta vida: la enseñanza y, desde luego, escribir. Felicitó a Lupita, la sobrina de Narváez Ávila, por esta visita a su tío y familia, después de 30 años de no venir a la patria chica de sus ancestros paternos, y que esperaba que esta visita haya sido de lo más agradable, pues hizo mención al contenido del libro presentado, que describe los periplos que hicieron durante su estancia en Nayarit, ya que fueron a visitar, por lo pronto, Santa María del Oro, Compostela, Xalisco, San Blas y obviamente, Tepic, Nayarit.
Tocó el turno a la señora Liliana Hernández, felicitar al Maestro Bernardo Narváez, por la visita de su querida sobrina, y por describir en su libro, los paseos que le había brindado a Lupita; aunque no sin llamarle la atención, por no mencionar ni haber visitado Santiago Ixcuintla, municipio que tiene mucho que ofrecer turísticamente; pero reconoció que por el tiempo de la visita de su sobrina no se pudo recorrer todo el estado de Nayarit, por lo que hizo prometer a Narváez Ávila que, para la próxima visita de su sobrina Lupita, la lleve a Santiago Ixcuintla.
Posteriormente, tomó el micrófono el destacado periodista nayarita, Marco Vinicio Jaime, quien hizo una breve semblanza de la carrera profesional del Maestro Bernardo Narváez, así como lo apropiado de citar en este libro en presentación de varias frases que invitan a la reflexión, cuando señala el maestro que, el ser humano es gregario por naturaleza, que desde siempre ha buscado estar en cercanía con otros humanos para sobrevivir a través de la caza, pesca, agricultura, ganadería, tecnología, ciencia, humanismo, etcétera. Así como por citar a Jorge Luis Borges, al decir que el libro, es el mejor instrumento del hombre, pues los demás, se pueden considerar como extensiones de su cuerpo; pero el libro, es una extensión de la memoria y la imaginación.
El Maestro Bernardo Narváez Ávila, comentó que fue tanta la alegría que le dio por la visita de su sobrina Lupita, a quien tenía más de 30 años sin verla físicamente; aunque hoy con la tecnología de las comunicaciones, constantemente han estado en comunicación; pero que al mirarla físicamente, fue tanta su alegría que la invitó a pasear y conocer todo lo que el tiempo de su estancia le permitiera, por lo que primeramente pasearon en el “turibús”

que los llevó a recorrer las calles de Tepic, y con la buena que los llevó a conocer la colonia Zitacua, en donde la etnia huichol destaca por sus laboriosos trabajos en chaquira, que les han sido muy reconocidos en otras partes del mundo, sobresaliendo en exhibiciones internacionales como los mejores trabajos artesanales. Comentando que ahí vio una estatua de uno de los fundadores de esta colonia en Tepic: José Benítez, contando la anécdota que, cuando pretendió entrevistarlo, y cuando le dijeron en dónde vivía, al tocar y abrirle la puerta, miró a cuatro mujeres a quienes preguntó si estaba el señor Benítez o su esposa, y le sorprendió que las cuatro mujeres, después de mirarse unas a otras, le respondieron que a cuál de las cuatro que eran ellas o a las que también tenía en la sierra.
Sea pues. Vale.