Carta de fin de año
Primera parte
Nos encontramos a escasos días de que termine el 2021. Seguimos viviendo en tiempos convulsos que no tienen para cuándo terminar. Estoy convencido, y usted no me dejará mentir, que nuestra generación quedará marcada por el Covid. Seguramente que, si la pandemia no hubiera llegado a nosotros, nuestra realidad sería muy diferente. Pero, como dice Cristina Pacheco, “aquí nos tocó vivir”.
Así pues, nos seguimos tratando de acostumbrar a una nueva realidad. Son distintos los escenarios, cambiaron los espacios y la forma de vivir nuestra cotidianidad. Les pongo un ejemplo, tengo casi dos años de tomar clases “en línea”, lo cual ya me provoca un enorme fastidio tener que ver a los demás a través de una fría pantalla, mediante la cual no logro percibir por completo las emociones y pensamientos, de mis compañeros y profesores etc.
Probablemente, nos ha pasado algo muy parecido. Nuestros hábitos han cambiado para generar diversas formas de convivencia y adaptabilidad. Sigo pensando que el tema de la vacunación y los medicamentos serán puntos centrales en las agendas de los gobiernos de todo el mundo.
Segunda parte
Desde hace casi año y medio tengo el honor de escribir en este maravilloso medio de comunicación. Siendo sincero, no sé -y me intriga un poco – si me lee tomando una taza de café, después de desayunar con la familia, o antes de irse a dormir. No tengo ni la más mínima ni remota idea de ello.
A pesar de las diferencias que ambos podemos (edad, sexo, grado escolar) tener existen varias coincidencias. La primera, que no estamos de acuerdo con la realidad que nos rodea. La segunda, que deseamos conocer otros puntos de vista y no nos queda con primeras impresiones. Y, la tercera, que coincidimos que hay mucho por hacer por nuestro país.
Esto es, coincidir en este espacio semanalmente es sumamente gratificante para un servidor. Puedo plasmar lo que pienso, de una manera pacífica y respetuosa, y usted puede leerme, y estar de acuerdo conmigo. O no estarlo en lo absoluto. Eso es lo bonito de tener una franca conversación.
Finalmente, le deseo lo mejor para el 2022. Que podamos seguir -leyéndonos- cada semana. Pero mis buenos deseos para usted no se quedan en lo superficial. No, yo creo que eso lo puede hacer cualquiera. Para los siguientes 12 meses ojalá usted pueda 1. Convivir con aquellas personas a las que considera valiosas en su vida. 2. Salud, para que pueda hacer todas las actividades que desea, 3. Un trabajo digno y ganas de trabajar, porque eso dignifica al hombre; 4. Leer unos muy buenos libros, y por sobre todas las cosas 5. Que esté en paz consigo mismo. Lo más dichoso, creo yo, es saberse un buen ser humano que no se mete en la vida de los demás, que vive y deja vivir sin envidias, ni rencores. Habrá que tener mucha fe y confianza en lo que el destino nos tenga preparado. Los milagros existen, sino que le pregunten al Cruz Azul y al Atlas que después de décadas, y de infinidad de burlas, se consagraron campeones del futbol mexicano.
Por cierto, y ahora sí prometo que será lo último, recordemos que siempre es necesario el ser agradecido con la vida. Lo que llamamos “bueno” y/o “malo” no necesariamente tiene que ser de tal forma. Muchas veces no entendemos lo que sucede hasta que, incluso, llegan a pasar años. Somos inmensamente privilegiados de seguir viviendo y experimentando de todo lo que nos da la bendita existencia.

Nos saludamos hasta 2022.
Muchísimas gracias por todo.
Y como decía Raúl Velasco, “Aún hay más” …

Luis Fajardo Velázquez
luisefeve@hotmail.com