Ya puedo opinar sin cortapisas y sin cuidar investiduras; esta no es la crónica de una elección, es opinión libre que llega al cerebro después de observar lo acontecido el sábado 04 de noviembre de 2021, en el patio del comisariado ejidal de Salazares. El tío les ganó a los sobrinos. Por tercera ocasión Everardo Espinosa Medina compitió por el Comisariado Ejidal de Los Salazares; las dos anteriores las había perdido, la segunda jugando en contra de sus sobrinos, quedando empatados y al volver a repetir la elección, los sobrinos le madrugan al tío. La tercera es la vencida dice el refrán, y en esta ocasión emulando al ‘Peje’, el triunfo fue para el gran Everardo: 41 a 31 y dos votos nulos fue el resultado. Les queda un consuelo a los rojos de la Planilla perdedora, que ganó la mesa de los debates proponiendo precisamente a los sobrinos, que en anterior ocasión le habían arrebatado el triunfo. Pero esta vez les salió el tiro por la culata y Everardo se alzó con la victoria. Quedaron en evidencia los ilustrados ingenieros que subestimaron la amistad genuina y sincera que los ejidatarios brindaron a Espinosa Medina, quien se ganó a pulso la confianza de sus compañeros.
Era muy evidente la conformación de las planillas; la de Salazares integrada por ejidatarios que van a las reuniones, y la de Otates, por personas que sólo asisten en cada elección. En la comunidad de Salazares predominan las familias: Medina, Barrios y Ramírez; mientras que en Otates, dos familias de Aguilares, una de ellas la que parte el queso. Pero, por segunda ocasión se llevan puro suero y; ni siquiera el verde, se llevan el suero que queda después del requesón. Les falló la estrategia de acusar, ofender y calumniar; porque ni con ofensas y mentiras, hicieron cambiar la voluntad popular. Por esta vez, se acabaron las ilusiones, se despertó del sueño; habrá que esperar otros tres años. Pero sobretodo, ser congruentes con sus acciones y asistir más a las reuniones. Entender que no nada más es exigir derechos; sino también, cumplir con obligaciones.