RIGOBERTO GUZMÁN ARCE
LOBO DE ENERO
Siguiendo la ruta de la atracción, puede ser física o emocional, atrayente donde los sentidos se levantan como banderas universales y ondean en cada instante de la existencia. El avance tecnológico como el teléfono de casa abrió la posibilidad de llamarla, y al oír la voz unos segundos bastaba contener la respiración y colgar cobardemente. El acercarse y sugerirle acompañarla era caminar por el cielo cuando aceptaba y el tiempo era tan fugaz y dejarla una cuadra antes. A solas sentirla, vivirla, recordarla, desfogar las llamas gigantes escribiendo como fue mi caso, si no lo haya hecho no haya sobrevivido a las tormentas sentimentales porque la atracción era de galaxias.
En mi libro Conspiraciones describo el amor en tiempos del Facebook, ya cobra relevancia lo inmediato, el “ me gusta”, el seguir en las redes sociales y la presencia se transforma en perfil, en copiados y se va perdiendo identidad porque todos hacen lo mismo tratando de parecerse al otro, una masificaciòn de sentimientos, la moda, seguir lo ligero como imagen, vídeo, fragmentos de canciones, la insatisfacción constante donde se prefiere no llegarse al hueso, porque todo es vorágine, una velocidad de atracciones que surgen de noche y mueren al alba. El mensaje instantáneo, ya no se vive a fuego lento. El dolor de adormece pronto. Se va acomodando según el estado de ánimo cambiando del drama a la comedia y viceversa. Aceptamos esquemas, las frases se comparte de los que recibimos de otros, sin saber o comprender si lo sentimos. La atracción es de los siglos, culturas, las circunstancias van cambiando, ojalá que no cambie el contenido. Es tan lindo vivir así, sientes que la vida es bella cuando alguien te recuerda y te extraña en la atmósfera azul del alma cuando se contempla así mismo el Universo.
Desde hace años se le conoce al tercer lunes de enero como Blue Monday, el día más triste del año. Y surgen explicaciones a favor o en contra, se buscan las justificaciones o se intenta entender. Lo cierto es que no hay nada científico en esto. Simplemente se me hace extraño y hasta poético. Ayer sí me golpeó un poco la depresión, pero fueron por otros motivos muy ciertos. Debemos de saber vivir entre el amor y el dolor, ser claroscuros. Desde mi guarida busco fortalecer y ver cómo se diluyen los malos pensamientos y que surjan los lindos sentimientos de alma blanca. Se necesita descargar. Mi manera es vivir de nuevo la música, viajar a través de mi sangre de aquellos años. Estar en sintonía con el tiempo, sentir. En estos días escuchar a tantos seres humanos necesitados de ser escuchados. atmósfera extraña en la ciudad por tantos enfermos de gripe, de tos. Volvemos al programa Charlas Callejeras después de diez días en bajarle el ritmo a mi vida. Noches extrañas de frío y calor, es lindo estar contemplando la luna de Lobo, hoy es de luna llena y mi corazón se embriaga y tu rostro vuelve a iluminar.
Quizás como un lobo voy en busca de tu claridad, encontrar las huellas luminosas entre las calles que se asemejan a mis tundras del alma. Quizás soy el único que instintivo quiero tenerte sobre mi mirada, en la frente y aunque es en vano tenerte entre mis manos no me rindo y voy a encontrarte entre el par de pinos, en los puentes, como un sueño de amor y la pasión en las esquinas, oler el polvo de tu presencia, estela aromática que inundan mis ojos. No me resigno a perderte y tras las noches, entre edificios y cruces, el ruido incesante de los autos y motocicletas no pierdo el sonido amoroso de tantos siglos en la órbita ancestral amor mío. Salgo de la guarida y en solitario aullo para abrazarte, tu piel encendida con el fuego de mi montaña negra. Mi luna, estás en mi sangre de lobo, en los sentimientos profundos, en los versos eternos.