LAS POSICIONES EXISTENCIALES

Por Luis Melgar Carrillo. (lumelca@live.com.mx):

La amalgama del conjunto de grabaciones, tanto de sí mismo como de los demás, conforma una posición relativa que se conoce como “las posiciones existenciales”. Estas posiciones son el conjunto de conceptos y sentimientos que una persona tiene sobre sí mismo, en relación al concepto que tiene tanto sobre los demás, como sobre el mundo en general. Es una forma de situarse frente al mundo. En función de las grabaciones que hayan quedado registradas en su cerebro, el pequeño, desarrolla una serie de convicciones sobre sí mismo, que a su vez asocia con las convicciones que tiene sobre los demás.
Las posiciones existenciales están firmemente unidas tanto a la identidad de una persona y el valor sobre sí mismo, como a la predisposición y actitudes que tiene frente a las otras personas. En general, una posición existencial es la comparación de su propio valor frente al valor con que ha calificado a los demás.
En vista de que los pequeños han ido grabando diferentes conceptos alrededor de las diferentes personas con las cuales han tratado, esta comparación se manifiesta en diferentes posiciones existenciales en función de las personas con las cuales se compara. Por lo general, si se compara con la madre, su posición existencial inicial es de un sentimiento de inferioridad. Esta posición es consecuencia del grado de conciencia que tiene acerca de las habilidades de la madre en relación a las suyas propias. Se le conoce como la posición siguiente: “Yo estoy mal, tú estás bien”, también llamada posición (-/+).
Sin embargo, cuando el pequeño se compara con otra persona, pudiera ser que manifieste la posición: “Yo estoy bien, tú estás mal”. Esta situación es el resultado de haber comparado sus propias habilidades con las que observa de la otra persona. Por ejemplo, de otro niño que no muestra el mismo grado de habilidades.
En general hay cuatro resultados posibles cuando un infante se compara a sí mismo en relación a otras personas. Estas posibilidades es a lo que se le llama las posiciones existenciales básicas. Estas cuatro posiciones son las cuatro siguientes:

  1. Yo estoy bien, tú estás bien. Posición +/+
  2. Yo estoy bien, tú estás mal. Posición +/-
  3. Yo estoy mal, tú estás bien. Posición -/+
  4. Yo estoy mal, tú estás mal. Posición -/-
    En vista de que la interacción con los demás es múltiple, en función de la calificación que se le haya dado a las otras personas, las posiciones existenciales también son múltiples en función de quién es el sujeto o sujetos con los cuales el pequeño se está comparando.
    En un adulto sucede algo similar. Por ejemplo, un gran deportista, cuando interactúa con sus compañeros de equipo pudiera estar presentando la posición “Yo estoy bien, tú estás bien”. Sin embargo cuando esta persona cambia de escenario, pudiera resultar lo contrario. Por ejemplo, este mismo deportista, al presentarse a un grupo de teatro, puede descubrir que sus habilidades no son las histriónicas. Por tal razón, al compararse con el resto de actores pudiera mostrar la posición “Yo estoy mal, tú estás bien”.
    Poco a poco el infante va asociando alguna de estas cuatro posiciones mencionadas como su característica o condición personal más frecuente. Finalmente la alta frecuencia de la posición que más proyecta, hace que esta posición llegue a ser relativamente permanente. La frecuencia con que experimenta alguna de estas cuatro posiciones, va dejando grabado un mensaje que de alguna manera define su personalidad. Lo anterior significa que algunas personas permanentemente están mostrando alguna de las cuatro posiciones mencionadas, como su realidad existencial.
    Es muy probable que una vez que esta posición más frecuente se haya grabado firmemente, acompañe al pequeño por el resto de su vida. La autoimagen que se haya formado en la primera infancia, en la gran mayoría de los casos, es el concepto con que tiene que vivir el resto de su vida. Este concepto permanecerá hasta que tome la decisión de cambiarlo. Se puede decir que es su etiqueta personal.
    Con la frecuencia con que se presenta, esta primera autoimagen llega a quedar firmemente grabada. En general es muy difícil que pueda ser cambiada. Con la autoestima sucede lo mismo. La posición elegida inconscientemente durante la niñez llega a ser su posición permanente. Lo anterior significa que la persona se encuentra proyectándola la mayor parte del tiempo. Cuando alguien evidencia una tendencia a no querer hablar en público, está proyectando la posición: menos, más. Su timidez es una forma de evidenciar su sentimiento de inferioridad.
    Alguna de las cuatro posiciones existenciales básicas, se adopta permanentemente antes de los siete años. Es una decisión que se toma antes de haber alcanzado algún grado importante de madurez. A esa edad no se dispone plenamente de los elementos de juicio de un “adulto” analítico y bien informado.
    Cualquiera que haya sido la decisión en cuanto a la posición existencial adquirida de pequeño, fue una elección no razonada. La experiencia y la reflexión profunda sobre sí mismo, le puede permitir a una persona con un alto grado de madurez, llegar a la conclusión de que su primera elección pudiera no haber sido completamente acertada. En caso de que haya sido una elección inconveniente, una persona madura tiene opción de cambiar su etiqueta.
    Sin embargo, en el proceso de formación de los niños, los padres que noten que sus pequeñitos están creciendo con una posición equivocada, deben hacer esfuerzos por cambiarla, antes de que vaya a ser la etiqueta que lo acompañe para el resto de su vida. El camino para enderezar estas distorsiones es el uso de las caricias positivas. Y más concretamente el uso del refuerzo positivo.