Los casos de covid-19 están aumentando en muchas partes de Canadá, pero en Nunavut no

México. Jueves 22 de octubre del 2020.- Es un raro lugar en norteamérica que puede decir que sus comunidades están libres de coronavirus.
En marzo pasado, cuando las fronteras de todo el mundo se cerraban a medida que aumentaban las infecciones del coronavirus, los funcionarios de Nunavut decidieron que no tomarían riesgos.
Impusieron algunas de las regulaciones de viaje más estrictas en Canadá, prohibiendo la entrada a casi todos los no residentes.
Los residentes que regresan a su casa desde el sur primero tienen que pasar dos semanas, a expensas del gobierno de Nunavut, en “centros de aislamiento”: hoteles en las ciudades de Winnipeg, Yellowknife, Ottawa o Edmonton.
En todos los hoteles están apostados guardias de seguridad y hay enfermeras que controlan la salud de los que se aíslan.
Hasta la fecha, poco más de 7.000 residentes de Nunavut (los nunavummiut) han pasado un tiempo en estos centros como escala durante su regreso a casa.
Ha habido desafíos. Algunas personas que han sido descubiertas violando el aislamiento y se les han impuesto estadías más prolongadas.
Esto en parte ha contribuido a que haya una espera para ingresar a algunos de los centros.
También ha habido quejas sobre la comida disponible para los confinados.
Pero, a medida que las infecciones por coronavirus se propagan por todo Canadá, y con el número de casos en aumento nuevamente, el recuento oficial de casos en Nunavut sigue siendo cero.
La decisión “bastante drástica” de introducir estas medidas se tomó debido a la vulnerabilidad potencial de la población al covid-19 y los desafíos únicos de la región ártica, explica el director de salud pública de Nunavut, el doctor Michael Patterson.
Aproximadamente 36.000 personas viven en Nunavut, limitada por el Océano Ártico al norte y los Territorios del Noroeste al oeste, en 25 comunidades esparcidas en sus dos millones de kilómetros cuadrados.
Esto es aproximadamente tres veces el tamaño de Texas.
Distancias “alucinantes”
Las distancias son “alucinantes a veces”, admite el doctor Patterson.
Es probable que el aislamiento natural sea parte de la razón de la falta de casos: solo se puede llegar a esas comunidades en avión durante todo el año.
A fines de septiembre, hubo un brote vinculado a los trabajadores que volaron desde el sur a una mina de oro remota a 160 km del círculo polar ártico.
(Esos casos se cuentan actualmente como infecciones en las jurisdicciones de origen de los mineros, lo que mantiene el recuento oficial de casos del territorio en cero).
Ese brote no tiene “casi ninguna posibilidad” de propagarse en la comunidad porque no ha habido ningún viaje entre la mina y alguna de las comunidades durante meses, dice Patterson.
Pero si bien el aislamiento puede ayudar, también puede crear obstáculos.
La mayoría de las comunidades no tienen la capacidad de realizar pruebas de covid-19 a nivel local, por lo que las pruebas deben recibirse y enviarse en avión.
Los resultados de las pruebas pueden tardar una semana, lo que significa que “estás realmente muy atrasado en el tiempo que te toma identificar y responder”, dice Patterson.
Se están realizando esfuerzos para aumentar la capacidad de prueba y los tiempos de respuesta para obtener resultados en el territorio.

También los recursos médicos son limitados en el norte.

madre inuit

El Hospital General Qikiqtani en Iqaluit, la capital, cuenta con 35 camas de cuidados intensivos y puede atender a unos 20 pacientes con covid-19, estima el doctor Patterson.
En el caso de un brote, “entre las personas que necesiten tratamiento, o necesiten ingreso, muchas de ellas terminarán teniendo que ir al sur y eso supondrá otra carga para nuestro sistema de salud”.

Riesgo de infecciones
Muchas comunidades inuit, en Nunavut y en otros lugares, corren potencialmente un riesgo mucho mayor.

Hay algunos factores en juego, incluidas las condiciones de vivienda inadecuadas e inseguras y las altas tasas de hacinamiento, una realidad demasiado común en el territorio.
La alta prevalencia de tuberculosis es otra preocupación.

Los inuit, que representan más del 80% de la población del territorio, son en general un grupo de alto riesgo para las infecciones respiratorias, incluida la tuberculosis, dice el Inuit Tapiriit Kanatami, un grupo nacional de defensa de los inuit.

Inukshuk sobre Iqaluit


Los inuit tienen casi 300 veces más probabilidades de contraer tuberculosis que los canadienses no indígenas.
Debido a una experiencia familiar con esta enfermedad respiratoria, Ian Kanayuk pudo ver los peligros potenciales de covid-19.
El estudiante de 20 años y su madre contrajeron tuberculosis hace unos años. Él pasó nueve meses tomando medicamentos, su madre tuvo una larga estadía en el hospital.
Ambos están bien ahora, pero “fue realmente serio”, dice el joven.
Por ello está a favor de las medidas de distanciamiento social, los límites a las reuniones y las reglas sobre las mascarillas que se han impuesto en todo el territorio, a pesar de la falta de casos.
El doctor Patterson asegura que las medidas todavía son necesarias porque “aunque los centros de aislamiento están ahí, éstos no son perfectos”.
También hay algunas exenciones al aislamiento obligatorio fuera del territorio, por ejemplo, para ciertos trabajadores críticos.
Pero incluso sin casos comunitarios, la pandemia ha afectado al territorio de manera similar a como ha afectado a las personas que viven en todo Canadá.

niños inuit


Kanayuk, al igual que muchos estudiantes universitarios en otras partes del mundo, está decepcionado de tener que estudiar de forma remota desde su casa en Iqaluit, y no en Ottawa, la capital nacional, donde planeaba asistir en persona al Nunavut Sivuniksavut, un programa para jóvenes inuit de todo el país.
También está el desafío adicional de que las lentas velocidades de internet en el territorio afectan el aprendizaje remoto.
La pandemia también ha saturado a un sistema de correo que estaba bajo presión, lo que ha provocado frustraciones por las largas colas para recoger paquetes.

Iqaluit, Canada.


La oficina de correos de Iqaluit ya era una de las más concurridas de Canadá, ya que muchos residentes dependen de la entrega gratuita de Amazon a la ciudad ártica.
Esa oficina de correos ha experimentado durante la pandemia un aumento en el número de paquetes “más allá de lo que podríamos haber anticipado”, indicó Correos de Canadá en un comunicado.
Desde que las estrictas medidas entraron en vigor en Nunavut en marzo, ha habido cierta relajación de las regulaciones.
Con algunas condiciones, los residentes de Nunavut ahora pueden viajar a los Territorios del Noroeste y regresar sin aislarse, al igual que las personas que van a Churchill, Manitoba, para recibir tratamiento médico.