MI LITERATURA
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Por Rigoberto Guzmán Arce

Mi primer libro publicado, Verde Luz, así titulado por el amor de asombro que le tengo a las luciérnagas. Edité 500 y me quedaron cinco o seis para mi recuerdo. Son poemas de amor a la naturaleza, un canto del hijo del fuego y de la lluvia, muchas vivencias que se transformaron como el humus, el polen, la arcilla. Polvo cósmico somos y en polvo cósmico nos convertiremos. Algunos versos tan dolorosos como El Mandarino, otros inocentes como el vuelo de mariposas. Lo escribí cuando regresé después de tantos años a vivir en Ixtlán, recorrer de nuevo el campo, los ríos y los puentes. Sentir el amor de verano, como hilo conductor de los ojos que tienen la intensidad al alcance de las miradas. Un poema como mi testamento llamado Eternidad, ser de átomos, de la constante dialéctica. Fueron como hojas secas, cómo caudal de emociones, como el invierno de abrazos y la primavera que florece en mis labios, cómo la lluvia necesaria de caricias Ya te amaba sin conocerte. Así fue develándose mi pasión que había estado en reposo por los tiempos políticos y sindicales, por las sobrevivencias que fueron cayendo y fertilizaron en mi estilo, mis fervores, la palabra encendida, el profundo y contundente amor por la literatura, la bella y eterna poesía que nos redime.
Mi segundo libro, de nuevo de poesía, el asombro sigue en mi sangre y desde mis venas existe el fuego para declararle el amor al Universo, y surgieron mis versos con aromas de estrellas, partículas de ojos para tus ojos, desde confines y constelaciones de galaxias. Surgió Luz Azul y lo insólito fue que se presentó en el mítico Apolo XI. Mi libro lleno de cariño y edité 1000 con el fervor, un creyente de lectores, fue experiencia inolvidable andar con mi libro en busca de nuevos amigos. Poemas que se anidaron en el fondo del alma, flechas certeras para sentir que la vida es bella aunque seamos pálida fugacidad. Poetas muertos, Estrella vacía, Luz Azul, Polvo y más que hicieron de mí un torrente emocional que todavía sigo viviendo como los años entre letras de corazones. Es el amor, es tu rostro, es tu risa revuelta como un mar infinito de deseos, son como los pájaros azules que me dejan vivir así.
Tercer libro de una constelación emocional, de los cinco sentidos tal como concibo al mundo, con sus claridades, sus sombras, los aromas, el ser humano y sus manifestaciones. Relatos del Amor de lo que vivo, de lo que pienso, de lo que me llama la atención, historias concisas de cine, literatura, de política, de fronteras, de astronomía, personajes, deportes; un almanaque de mi corazón, un cronistas rudo y poético. Ser parte de dos siglos te hace especial porque la vida es única y se requiere gastarla cómo combustible no en vano, sentir en lo profundo el amor, que en cada acto esté presente el amanecer, la metáfora, el ejemplo y sobretodo las ilusiones que nos encienden cómo caracoles, hoguera, bandera y canciones de dolor y placer. De 750 relatos fui eligiendo los que descubrieran mejor mi alma, los que te tocaran mejor tus miradas, el roce de tu piel y encontrarte en mi anochecer como si fuera la estrella que soñaba. Una edición impresa de 400 libros, una edición digital que abarca como un abanico de colores a Europa y América En la plataforma de Amazon. Nunca imaginé que iba a amar tanto a la palabra, a la vida, al amor y la belleza.
Un hijo que ame a su tierra y cielo, que ame al valle y sus dos ríos es de inmensa alegría cantarle al pasado, presente y futuro. Mis abuelos maternos vinieron de los vientos helados y de pinos abundantes de La Yesca y después de travesía por el Río Grande, aquí dejaron sus hijos, raíces y nietos, aquí dejaron su sangre de amor. Yo vengo de esas historias. Mis abuelos paternos vinieron de Zacatecas y dejaron sus huellas en Mexpan. El cuarto libro son cuarenta crónicas de este cuerpo de forma de paloma con su ojo que es el cerro de Cristo Rey. Son luces intensas de lugares y personajes de esta rosa luminosa extendida como el gran corazón abierto para todas las direcciones. Somos una mezcla de migrantes y originarios. Describo mis recuerdos en cada esquina, banca, puente y polvo. Cada sendero de voces enterradas que basta mis palabras encendidas para que vuelvan a vivir en la inmensidad de nuestra memoria colectiva. Lo edité dos veces, una de 400 y 200. Agradecido por el honor de leerme, mi manera de concebir a Ixtlán en sus movimientos, sus pulsiones y latidos, de mi alma eterna mientras me sigas amando