Nuevas observaciones apuntan a que el satélite tiene grandes reservas de hielo que podrán ser claves para las misiones tripuladas

EE. UU; martes 27 de octubre del 2020.- El 31 de agosto de 2018, un Boeing 747 abrió una gran compuerta situada junto a su cola en pleno vuelo a unos 13.000 metros de altura. A esa distancia de la superficie es posible ya observar el espacio con una claridad imposible para telescopios terrestres debido a las perturbaciones de la atmósfera. Tras más de dos años de análisis, las observaciones tomadas aquel día se publican hoy y confirman de forma inequívoca que hay agua en la Luna. Otro estudio muestra que el agua puede acumularse en unos 40.000 kilómetros cuadrados del satélite, una superficie similar a la de Extremadura. Ambos trabajos resaltan la importancia de estos hallazgos para las futuras misiones tripuladas al satélite, que van a comenzar en apenas cuatro años con la misión Artemisa de la NASA, que marcará otro