Las votaciones en
Estados Unidos
“Quien siembra vientos, cosecha tempestades”
Refrán popular

Por: Luis Fajardo Velázquez

Asunto 1
La presente columna se escribió a lo largo de tres momentos diferentes:
a) El día previo a la elección en los Estados Unidos. Dudo que a nuestros vecinos gringos les interese la política mexicana. Francamente dudo que conozcan siquiera el nombre de nuestro presidente. Lo que me sorprende es que familiares y amigos se encuentren tan enfocados en la elección del vecino del norte. De pronto, al parecer, somos una especie de expertos en elecciones y política exterior. Creemos – sin mucha razón de por medio- que el candidato “X” es mejor que el candidato “Y”, y que si éste último gana la vida nos sonreirá durante los próximos años.
Opinamos y no entendemos totalmente la democracia norteamericana. Lo importante son los Estados ( colegio electoral) y no propiamente la ciudadanía. Y procuramos entender por qué Florida o Texas son más importantes que Arizona, por ejemplo.
Al ser expertos en calamidades y desastres vemos con cierta envidia el sistema gringo pues en aquel país nunca nada malo pasa. Los vencedores nunca presumen su victoria; y los perdedores no molestan a nadie. ¡Qué envidia!
b) El día de la elección. A mi mente llegó un recuerdo. Durante la elección de 2008 (mientras me encontraba cursando la universidad) murió el secretario de gobernación Juan Camilo Mouriño. Nunca olvidaré ese día. Mi inocencia me hacia pensar que nada más malo que ver al segundo hombre más importante del país en materia política muriera (Me equivoqué tremendamente).
Bueno, regresando al tema, las elecciones transcurriendo sin mayores sobresaltos. Y ya los primeros indicios indicaban que los resultados serían diferentes a los de hace cuatro años. Debido a los diversos usos horarios de nuestros vecinos no todos los estados empezaron al mismo tiempo, y como consecuencia obvia, otros aún votaban mientras otros ya descansaban.
De hecho, y es algo que me llama del sistema norteamericano, es que mucha gente ya había votado previamente por correo ( ¿Cuándo tendremos algo parecido por aquí?). Los Estados Unidos se estaban dividiendo en dos (cabe mencionar que también hubo otros candidatos “independientes” que si bien no son del todo representativos, sí lograron arrancar alguno que otro voto a los grandes partidos)
c) El día posterior a la elección. Nadie, absolutamente nadie se atreve a señalar un ganador. El actual presidente -debido a su enorme ¿ignorancia? ¿soberbia?- se autoproclama como vencedor. Ni los de su propio partido le hacen caso. Eso sí, empieza a articular todo un entramado jurídico porque – según él- el pueblo norteamericano lo necesita.
En cambio, el otro candidato y quien al parecer goza de cabal salud mental admite que hay que esperar a los resultados hasta que el conteo finalice.
En resumen, estamos viviendo momentos históricos. El pronóstico es reservado aunque todo indica que la Casa Blanca tendrá un nuevo inquilino. ¿ Trump realizará alguna marcha en Nueva York o Washington? ¿Seguirá acusando que hubo fraude en su contra sin pruebas?
Esperemos pues que ya se termine todo este asunto. Una potencia como los Estados Unidos no puede darse el lujo de no tener/ofrecer certeza jurídica a la ciudadanía. El actual presidente dentro de poco empezará a hacer sus maletas para rendir cuentas ante la justicia.

Asunto 2

Todo este asunto de las votaciones ha hecho que nos olvidemos – un poco- de nuestra realidad nacional. Los muertos por el Covid siguen aumentando. En cuestión de días llegaremos al millón de casos confirmados y a los casi 100 mil muertos. La vacuna -dicen los que saben- la tendremos hasta mediados del próximo año. Al parecer ya se empezará a aplicar la fase 3 de prueba en nuestro territorio ¿ Les irán a pagar algo a los voluntarios? ¿ Qué pasa si se mueren? ¿Quién y de que forma les dará seguimiento? Muchas son las preguntas y muy pocas ( y ambiguas) las respuestas.
Mientras tanto seguiremos con el virus presente. Tenemos que aprender a vivir bajo las condiciones actuales. ¿Recuerda usted cuándo fue la última vez que fue a una fiesta? ¿unos XV años? ¿al cine? Yo francamente ya no me acuerdo. Mi memoria ya no me da para recordar eso.
Ni hablar…. a ver qué pasa.
Hasta la próxima.
Luis Fajardo Velázquez
luisefeve@hotmail.com