MI LITERATURA
3 DE 3 PARTES

Por Rigoberto Guzmán Arce

Volví a la poesía, después de mis cantos de amor al Universo, al movimiento y transformación de la materia, de la naturaleza, sus átomos en cada ser; tuve el deseo de reunir como en una hoguera todos los fuegos, las formas de la luz, mi historial amoroso a la mujer, simple y pura de la hermosa mujer, completa, profunda, intensa, con todo el corazón. Escribí desde los doce años versos a lápiz, amores inocentes y de lágrimas, sentía un huracán en mi pecho y en mi mente, no sabía vivir sin escribir. Temblaba cada vez que pensaba en el encuentro con una mujer, ver su mirada me hacía sufrir porque tenía transparente mi alma y los sentimientos me dominaban. Me gustó la pasión por la música, la poesía tocaba a mi puerta y ventanas. El octavo libro fue con cuatro capítulos: Atado de cartas, los primeros poemas que conservé a mis veinte años; Violetas, poemas de flores en cada poro de la piel de mujer; Memorias del olvido, rescatar todo el amor antes que se convierta en polvo y Colores, el mar y la mujer. Un libro tan íntimo, soñador, romántico. Lloré y gocé al evocar. La portada es un rostro de mujer, sus labios y una mariposa. El amor es bello cuando es puro y sencillo. El amor es la luz azul y verde, roja para sentir en cada centímetro de nuestro ser que es tan lindo vivir. Edición de 400 ejemplares que el viento llevaba a todos los lugares mis versos de amor. Mujer… mujer…el corazón del Universo. Amor de verdad y eterno. El paso del tiempo y las provocaciones emocionales que provocan la relación del sentimiento y la escritura, crear la combinación de símbolos, que sean los testimonios del alma.
Hace una semana lo terminé de escribir, 19 cuentos que están engarzados a la relatividad del tiempo, las variaciones de la sexualidad, visiones de vejez, la terrible soledad y el desamparo de creer en el “amor”. Rescaté algunas historias de mi infancia. Otras las escuché de alumnos o comunidades donde estuve. Me faltaron varios cuentos que estuve a punto de completarlos, pero no alcanzaron a tener el cuerpo suficiente que quedarán como reserva de algún nuevo libro de cuentos. Quisiera creer que estas historias hubieran sido producto de mi imaginación, pero son reales. Instantes, mi noveno libro que estoy esperando como se espera a una novia desde el viernes. Ya siento el terrible y dulce hormigueo de los pies a la cabeza. Me emociona mucho que me lean, descubrir nuevos lectores. Que de mis imágenes provocar que surjan las tuyas. Son cosas que a través de mi historial de escritor he aprendido para llegarme al hueso, aunque duela. ¿¡Cuántas cosas hay que vivir para publicar un libro!? Me siento bien que por medio de esta forma de comunicarse tengamos todavía la hermosa oportunidad de ser puente de nuestros sentimientos que sientas lo que siento y yo sentir lo que sientes. El ser humano ha buscado dejar legado, huella, creación en piedra, tablilla, papiro, hoja, digital, las vibraciones de nuestra existencia, el paso por nuestro planeta. El libro Instantes, pueden parecer los cuentos surgidos de los sueños, pero la realidad es más estruendosa, llena de intensidades, de personajes que viven en el drama y las esperanzas.
Escribir en una enorme aventura porque se conjuga la imaginación con el caudal de acontecimientos y que se trasforma en materia prima, los rostros, las conductas, las voces y lugares de luz y sombras que en cada mañana se traducen elementos literarios que en las teclas pacientes algunas veces y otras apresuradas brotan lo que intento escribir. Antes escribía de noche, pero era muy desgastante, forzada demasiado a mi mente, prefiero las mañanas cuando el espíritu creativo está alerta y atento a mis mares de todo tipo, de aguas y de tierras unidas con el soporte que va hilando la travesía literaria.
¿Qué sigue? Tengo en preparación un libro de memorias desde mi origen, mis primeros pasos escolares, mi profesión, la trayectoria de profesor, a través de la educación, de la cultura hasta llegar a mi jubilación. Recordar los espacios donde gasté mis años, evocar a las personas que conocí, tantas historias que no deseo que queden en el olvido. Desde hace tiempo vengo viviendo en mi interior una novela de amor engarzando épocas del siglo XX, un nostálgico, desgarrador, intenso siglo. Espero lograrla. De igual manera hay crónicas del apocalíptico año 2000. Tengo tantas ganas de vivir para seguir escribiendo, una de mis mayores pasiones. Gracias por seguir leyendo las historias de Rigoberto.