Apostador de Cuacos

Con el confinamiento de los maestros en sus casas por la pandemia del COVID-19 en el país, afloraron las deficiencias educativas en muchas entidades, sin ser privativo el Estado de Nayarit. Pronto se hizo patente la ineficiencia de las autoridades educativas, tanto en la Secretaría como en los Servicios de Educación Pública del Estado de Nayarit (SEPEN). Las comunicaciones por internet fallaron y la señal no llega a los alumnos; las clases en línea sólo pueden recibirlas los que viven en poblados urbanos; mientras que a las comunidades de alta marginación y rurales les fue suprimida la señal y, cuando existe, el servicio es muy deficiente.
Los alumnos de las comunidades indígenas son los más afectados porque ahora no cuentan con la presencia de maestros y tampoco tienen servicio en línea. Un grupo de maestros de la etnia Cora y Huichol han alzado sus quejas por el deficiente y en ocasiones nulo servicio educativo. El Director de los SEPEN, José Francisco Contreras Robles, no ha querido contratar a los maestros que están en ‘lista de ordenamiento’ (los que presentaron examen según Convocatoria de Educación Básica para el Ciclo Escolar 2020-2021 COA-EB-20, publicada el 21 de febrero de 2020). Desde ese tiempo, sólo se han contratado 15 plazas y no hay certidumbre qué pasó con el resto. Mientras tanto, las comunidades indígenas siguen careciendo de maestros y del servicio educativo. Un ejemplo es la comunidad de San Vicente, municipio de El Nayar; cuya escuela anteriormente tenía 2 maestros de primaria y 1 de Preescolar; actualmente está en completo abandono y los cuadernillos para clases en línea no tienen función. Como la escuela de San Vicente hay otras distribuidas por la sierra, en las mismas condiciones de soledad.
Sin embargo, y a pesar de que desde el 8 de septiembre de 2020 los maestros indígenas han solicitado plazas de contrato para cubrir estos espacios, no hay respuesta por parte de las autoridades educativas. Pareciera que la pandemia les haya servido para justificar su flojera y seguir actuando irresponsablemente.
Es criminal la actitud de los servidores públicos. En los centros urbanos miramos escuelas públicas llenas de hierba y pasto, abandonadas por los intendentes que no van a machetear porque se contagian de COVID-19. Los directores no pueden hacer nada porque serían demandados con base a Derechos Humanos. No van a los centros educativos a cumplir con su trabajo; pero son muy asiduos de las fiestas familiares. Por el otro lado están las altas autoridades, que tampoco hacen nada para gestionar el servicio de las comunicaciones y la contratación de maestros que sí les guste trabajar.
Haber hasta cuando le cae el veinte a José Francisco Contreras. Muestro evidencia de una solicitud manuscrita a la que no han dado respuesta las autoridades educativas, en la cual, nuestros hermanos indígenas exponen el problema.
Ojalá que esta pandemia no siga siendo pretexto para seguir durmiendo debajo de los laureles.