EL GUIÓN DE VIDA DEL TRIUNFADOR

Por: Luis Melgar Carrillo. (lumelca@live.com.mx)

Un triunfador es una persona que sucesivamente alcanza los objetivos o metas que se ha ido proponiendo. Después de cada meta alcanzada, se replantea nuevos retos, alrededor de los cuales emprende con entusiasmo nuevas acciones para alcanzarlos. Son personas que se proponen metas que representan retos alcanzables, conforme a sus habilidades, destrezas y recursos personales.
En general cuando un triunfador se formula una nueva meta, esta suele ser concreta, lo cual significa que su planteamiento quede bien definido, lo que implica que el objetivo se formule con precisión. Cuando una persona se formula un reto casi imposible de alcanzar, se está planteando un sueño idealista, alejado de la realidad de un verdadero triunfador.
Por ejemplo, proponerse llegar a ser el rey de Francia, es un sueño imposible, porque ese país no tiene rey. Pretender llegar a ser rey de otro país como España o Inglaterra, es un sueño inalcanzable, ya que se tiene que ser ciudadano de ese país, además de ser parte de la llamada aristocracia o nobleza.


En general, quien se formula un objetivo de vida, anda en búsqueda de la felicidad. En este punto, el objetivo debe representar un reto, que conlleve la felicidad, como corolario de la lucha emprendida. Eso significa conquistar una meta relativamente difícil.
Sin embargo, el reto debe ser alcanzable. La persona que anda en busca del éxito, plantea sus metas dentro de lo que se denomina un riesgo calculado. Esto significa tomar un riesgo que tenga alta probabilidad de coronarse en logro, mediante el esfuerzo. En esta estimación del riesgo, el triunfador toma en cuenta sus recursos y habilidades personales.
Por otra parte, plantearse una meta muy trivial, por ejemplo, “celebrar su próximo cumpleaños” no es un gran reto. La felicidad que acompaña al esfuerzo por alcanzar una meta relativamente difícil, es parte de lo que viven, los verdaderos triunfadores.
Una vez que un triunfador se formula un nuevo objetivo, comienza a pensar constantemente, en la manera cómo pudiera llegar a alcanzarlo. Esto significa poner a trabajar activamente su cerebro. Este maravilloso órgano, le indicará mediante el cuestionamiento persistente, la estrategia que lo conduzca a su logro. Cuando el protagonista haya visualizado el camino a seguir para dirigir sus acciones, lo comienza a implementar mediante su hacer diario. En este hacer el triunfador implementa sus mejores esfuerzos.
Un verdadero triunfador es el tipo de persona que disfruta lo que hace. El diario hacer del triunfador está acompañado de satisfacciones en cada acción que ejecuta. En otras palabras el triunfador disfruta lo que hace, hasta finalmente alcanzar la meta parcial que se haya propuesto, la cual también disfruta una vez que la obtenga.
En general los triunfadores son personas con una visión de largo plazo, en la cual buscan visualizar las metas parciales que los puedan acercar mediante cada logro, hacia la gran meta final. Cada vez que han alcanzado un resultado parcial, se proponen otra nueva meta. Su vida es una constante reformulación de metas, que una vez alcanzadas son el punto de partida para cada nuevo reto.
Se puede hacer un paralelo con una carrera ciclista, en la cual cada etapa, es parte de la gran meta final que es ganar la competencia. Las diferentes etapas o metas parciales, del recorrido en bicicleta contribuyen para el logro de esta meta final.
A partir del guion inicial que haya grabado siendo infante, un triunfador sigue sembrando y cosechando sobre el mismo, durante toda su vida. Es un esfuerzo constante de cuestionarlo y mejorarlo, tal como enseñan los japoneses, mediante un plan de mejora continua.

Se trata de personas que tienen la actitud de cuestionar y mejorar constantemente la trama original de su infancia, así como las tramas sucesivas. Es cuestionarse un segundo, tercero o cuarto guiones de vida, mejorando en cada circunstancia el guion anterior. Estos planteamientos y replanteamientos, los hace con mira al logro de la meta final de largo plazo que se haya propuesto.
El cuestionamiento permanentemente a su guion inicial y a los sucesivos, es consecuencia de ir conociendo tanto los aciertos, como los errores encontrados. Personas así, permanentemente están construyendo y mejorando su plan de vida en base a la retroalimentación de lo que van alcanzando. Los triunfadores son personas que permanentemente andan en búsqueda del éxito.
Un triunfador tiene una propensión abierta a la autocrítica. También tiene un oído abierto a lo que las otras personas le puedan sugerir en cuanto a la mejor forma de redirigir sus acciones. En este punto un protagonista sincero, generalmente hace un alto en el camino, para reflexionar con sinceridad, acerca de sus habilidades, destrezas y limitaciones personales. Por ejemplo, si una persona desea ser un cantante de éxito, una de las habilidades que se requiere, es tener buena voz. Si no la tiene, es absurdo que se empecine en serlo.
Ese permanente reflexionar sobre sí mismo implica una fidedigna retroalimentación de su ejecutoria. Al triunfador le interesa conocer muy de cerca y de forma casi inmediata, los resultados parciales que vaya obteniendo. Esta información, en paralelo al análisis tanto de sus fortalezas y aciertos, como de sus debilidades y errores, es la plataforma sobre la cual edifica cada nuevo plan que lo pueda acercar a las metas parciales que se haya propuesto.
En ese sentido la vida del protagonista se convierte en un proceso de reformulación sucesiva de metas. Para que el triunfador reformule el rumbo de su vida, se requiere que haya alcanzado un cierto grado de madurez. Esta madurez se evidencia en la propensión para hacer un alto en el camino cada vez que advierte que sus esfuerzos, no cristalizan en los logros y aciertos parciales. Los replanteamientos son consecuencia de una reflexión profunda, del porqué de sus éxitos y fracasos.
Los mandatos y las creencias que hayan quedado grabados en el cerebro de un pequeño, son el punto de partida para conformar la personalidad de un triunfador. El niño que tiene grabada en lo más profundo de su conciencia, la concepción de ser una persona de éxito, es candidato para llegar a serlo. Una fuerte creencia de pertenecer a una familia exitosa, también contribuye en la modulación de su personalidad. Por ejemplo, un niño que crea algo como lo siguiente: “Todos los Pérez Prado somos importantes”.
Por tales razones, las caricias positivas auténticas que haya recibido el menor, son parte importante del andamiaje que finalmente lo conduce a tener una personalidad de triunfador. En este punto es clave haber recibido tanto caricias incondicionales positivas, como condicionales La armonía y ambiente de paz que se viva en el hogar, también es una buena plataforma, para la edificación de una personalidad de éxito.