Por: Luis Melgar Carrillo. (lumelca@live.com.mx)

EL CAMBIO DEL GUIÓN DE LA VIDA 1

Ningún mapa es suficiente para llegar a un destino. Pero, no cabe duda, que el punto de partida es el mapa. El punto de partida para iniciar un cambio de guion es tomar conciencia tanto del guion que se adquirió en la primera infancia, como del nuevo que se quisiera tener. El cambio es la trasmutación, del viejo modelo para buscar uno nuevo, que pueda conducir a la felicidad y al éxito. Ese cambio implica un cambio de personalidad.
El cambio consiste en tratar de dejar de ser, la persona etiquetada con un guion infantil. Este guion generalmente fue moldeado por los adultos con quienes se interactuó en los primeros años. El propósito de quien quiera cambiar, es llegar a ser una persona autónoma que vive su vida conforme a su propio plan. Para cambiar, es necesario que se perciba que la vida que se vive no es la que se desearía vivir, además de que el protagonista se fastidie de esa situación.
Las personas que estén atrapadas en los tres tipos de desenlace inferiores al de triunfador, tienen la oportunidad de que, en algún momento, se reformulen planteamientos que los lleguen a convertir en aquellos que conquistan su propia vida. El primer paso para lograr un cambio psicológico de esta naturaleza es que el protagonista se dé cuenta de su condición.


La constancia con que se alimente el cerebro con la idea del cambio deseado, permite que este maravilloso órgano comience a dar luces acerca de la manera de obtenerlo. Llegar a conocer cómo hacerlo, es la respuesta intelectual del cerebro al planteamiento.
El proceso se inicia con el deseo de modificar el argumento infantil original, grabado en los primeros años. Este cambio es posible hacerlo mediante la instalación de otro argumento que se adapte mejor a los deseos del protagonista. No es simplemente quitar el viejo argumento y dejar un vacío, lo cual no es posible. Se trata de conformar una nueva programación que permita disfrutar con éxito las experiencias de la vida. Y si este nuevo argumento no funciona, pues simplemente se reprograma otro.
Cualquier cambio que implique un crecimiento psicológico y emocional, es pasar del estado actual al deseado. Obviamente, el primer paso es lograr identificar ambos estados. Un ejemplo sencillo, es cuando se tiene temor a hablar en público, y se desea ser un orador. Cuando se tiene claro el objetivo, el cerebro organizará inconscientemente el comportamiento deseado, y el procedimiento para alcanzarlo. Esas respuestas son consecuencia de estar repitiendo y replanteando mentalmente el cambio que se desea. La intensidad con que se piense en el cambio, permite que el cerebro comience a remitir señales auto correctivas, que se van encauzando en aproximaciones sucesivas hacia el objetivo. Para que sea posible ese cambio se requieren de por lo menos las seis condiciones siguientes:

  • Que la persona advierta que algo en su vida está caminando mal.
  • Que tome conciencia de que no es simplemente una víctima de las circunstancias. Que está en sus manos modificar los aspectos desfavorables.
  • Que tenga el deseo de cambiar, asumiendo plena responsabilidad.
  • Que identifique cuáles son los principales mandatos y creencias registrados en su subconsciente, que funcionan como limitantes y frustrantes, y que se dé permiso para revocarlos.
  • Que tenga un modelo del tipo de guión que desea.
  • Que tenga un método por medio del cual va a reprogramar su nuevo guion.
    Cualquiera que haya sido el guion original, incluyendo un guion infantil de triunfador, tiene las debilidades propias de una concepción adquirida a una edad, en la cual no se tiene la experiencia para formularlo. En general es un guion pobre, muy susceptible de ser cambiado y mejorado.
    Sin embargo, en muchas ocasiones cuando el protagonista trata de cambiarlo, se encuentra con limitaciones internas para lograrlo. Muchas veces, cuando una persona se ha formulado un nuevo plan, sus acciones, revelan que el plan no está funcionando. Es muy probable que exista, a nivel inconsciente, alguna motivación incongruente con el nuevo plan.
    Los mandatos de su primera infancia algunas veces actúan como saboteadores internos y como obstáculos para lograr el cambio. Son grabaciones negativas que pueden aparecer como auto-sabotajes. En estos casos, el resultado generalmente observado es que el protagonista sigue los lineamientos de sus mandatos y creencias saboteadoras, sin ningún tipo de cuestionamiento. Son tomados como verdades universales y por lo mismo simplemente se obedecen. Se obedecen, como haría un soldado ante las órdenes superiores.
    Los auto-sabotajes son como una fuerza, que trabaja en contra de los deseos conscientes. Los mandatos y creencias son considerados como verdades incuestionables, que el protagonista inconscientemente se resiste a desincorporar de su patrimonio psicológico.
    Mientras se mantengan los principales mensajes internos, incluyendo los mandatos y las creencias trabajando hacia otro objetivo ajeno al cambio deseado, se estará en un estado de división Interna. Esta división es un estado de incongruencia que limita para el logro de los propósitos de cambio. En ocasiones, esta incongruencia se muestra en la reacción en contra al cambio mismo. Por ejemplo, el protagonista se excusa para no cambiar.
    Ante la primera adversidad, el mandato “no puedes” reforzado con la creencia “árbol que crece torcido nunca su rama endereza”, pueden conducir a que el protagonista desista a su propuesta original de cambio. Por tal razón, quien tenga un sincero deseo de cambiar, tiene que iniciar por tratar de bloquear esos registros grabados desde su infancia.
    La primera acción a tomar es pensar repetidamente alrededor de su condición. Una buena manera es redactar, tan claro como sea posible su deseo de cambiar, Por ejemplo, leer y decirse repetitivamente: “Qué es lo que me estorba para alcanzar el éxito que deseo”. Ese esfuerzo es un símil al esfuerzo de tratar de recordar. Con la repetición de la lectura, el cerebro un día le va a revelar al protagonista a nivel consciente, cuáles son los mandatos que se interponen con sus deseos de cambio. Muchas veces esas respuestas se pueden presentar durante el sueño. (continuará).