Por: Luis Melgar Carrillo. (lumelca@live.com.mx)

EL CAMBIO DEL GUIÓN DE LA VIDA III

Cuando alguien ha llegado al punto de plantearse un serio propósito para tratar de cambiar su personalidad, es clave que encuentre un sistema viable para hacerlo. El método que inicialmente escoja para el cambio, no importa. Lo importante es que se tome uno y si este no funciona, simplemente que se cambie por otro. Casi todos los libros de superación mencionan un método de reprogramación. Diferentes autores han propuesto interesantes métodos. La mayoría de estas propuestas se relacionan con la reprogramación del cerebro.
Og Mandino en su libro “El vendedor más Grande del Mundo”, propone un interesante plan de reprogramación. Propone diez pergaminos que se deben leer cada uno, tres veces al día, por un período de treinta y cinco días. La idea es leer cada pergamino, ciento cinco veces durante cinco semanas. Al terminar el primero se continúa con el siguiente. Al final de 45 semanas se habrán leído y releído, nueve pergaminos. Su lectura, representa en tiempo, una inversión de aproximadamente cuarenta y cinco minutos por día
Otro método muy usado consiste en que, quien desea cambiar redacte sus metas personales y las coloque en un lugar visible, por ejemplo, el espejo del baño. La propuesta es que cada vez que se vaya al baño se lean esas metas. Estas lecturas conducen a mejores resultados, si se acompañan de fuertes sentimientos positivos de logro. Las metas personales deben contener redacciones para las siete facetas de la vida, mencionadas en un texto anterior.
Obviamente si se quiere cambiar, habrá que hacer algún tipo de sacrificio. Significa dejar de dedicarse a algunas ocupaciones laterales que absorben tiempo. Se trata de implementar acciones para buscar nuevas direcciones de vida. Y ese camino demanda tiempo y esfuerzo. Esa es una de las razones por las cuales un cambio total de vida se puede iniciar con pequeñas acciones, como se propuso en el artículo anterior. Esos pequeños cambios, le van dando la confianza al protagonista, para considerar hacer esfuerzos para emprender cambios de mayor trascendencia.
Muchas personas altamente interesadas en su crecimiento personal han llegado a tomar la decisión de reducir las horas que le dedican a diversiones y entretenimientos como la televisión. Suprimir este tipo de distractores, es una manera de obtener tiempo para implementar cambios personales. Muchas encuestas divulgadas por diferentes medios, han revelado que en promedio en América Latina la atención que se le dedica a ver televisión es de tres horas por día.
La población latinoamericana, invierte cientos de millones de horas-hombre como espectadora pasiva de programas de televisión enlatados. La mayor parte de ese tiempo es ajeno a la posibilidad encontrar patrones de conducta que puedan conducir a una mejor vida personal.
Gran parte de los latinoamericanos vive como en estado de alucinación “entreteniéndose” con distractores. Las telenovelas el fútbol, las series, y las películas son ejemplos de este tipo de distractores. Un aguzado analista podría opinar, que es una manera que han encontrado los políticos y los grupos de poder, para mantener entretenido al pueblo. De esa manera, la población disminuye su capacidad para protestar ante los abusos de autoridad que constantemente comenten los altos dirigentes.
Mientras la gente se “entretiene”, estos oportunistas, le están dando “circo” al pueblo, aprovechándose de los múltiples privilegios, que se otorgan a sí mismos. Muchos políticos, hacen uso ilícito de los beneficios que les proveen las posiciones y cargos ejecutivos que ocupan, mientras la población está distraída.
Lo terrible es que bajo ese estado de alucinación y enajenación hipnótica, la población así adormecida está perdiendo su oportunidad para enfrentar sus propios conflictos personales y las posibles soluciones para su vida. En ese entretenerse, no se tiene tiempo para darse permisos, que le permitan un mejor perfil de vida personal.
Por otra parte, el cerebro funciona en base a grabaciones. El mecanismo que propone, una gran mayoría de los métodos de cambio publicados en los libros, consiste en tratar de grabar con base a la repetición, nuevos mensajes. Lo que pretenden los autores de cientos de libros de superación, es crear nuevas grabaciones que sustituyan los viejos mandatos de la infancia. Muchos de los métodos que se puedan encontrar en los libros de superación, como el de Mandino, tienen como fundamento la repetición de mensajes que poco a poco van creando nuevas grabaciones.
Es conveniente analizar que cuantos más permisos psicológicos para deshabilitar los viejos mandatos y creencias se dé a sí mismo cada protagonista, tiene más probabilidades de alejarse de un guion originalmente mal programado en su primera infancia. Este guion original, probablemente tenga muchas limitaciones, que a manera de maldiciones únicamente están conduciendo por senderos de fracaso. El fruto de las frustraciones y fracasos, es la infelicidad. El propósito de hacer un cambio de la personalidad, es precisamente llegar a encontrar la felicidad.
En la medida en que las personas dispongan de tiempo para darse más y más permisos de liberación psicológica, aumentan sus probabilidades de llegar a ser triunfadores. En este punto cada quien podrá tomar la decisión acerca de la manera de ajustar sus esfuerzos encaminados a fortalecer su propio desarrollo personal. El libro “Nacidos para triunfar” de Muriel James y Doroty Jongeward, explica detalladamente la esencia su título.
Como conclusión final, es fácil que el lector advierta lo difícil que resulta tratar de cambiar un patrón psicológico errado, adquirido en la primera infancia. Muchas personas en vez de haber sido “formadas”, han sido “deformadas” por su ambiente de la infancia. Por esa razón, es de mucha importancia, que en la educación de sus hijitos los padres traten de programar mandatos y creencias que puedan conducir a sus pequeños, para que lleguen a ser verdaderos triunfadores.