LOS PARTIDOS POLÍTICOS Y EL DIVISIONISMO SOCIAL

Carlos Delgado Camacho:

Con el saludo cordial y los mejores deseos de inicio de año para mis lectores, me permito hacer un comentario que considero pertinente hoy que estamos prácticamente ya de frente a la próxima elección. Al respecto opino, que si bien en nuestro país los partidos políticos tienen como fin “promover la participación del pueblo en la vida democrática y contribuir a la integración de la representación nacional”, lo cierto es que concretamente son “los vehículos” mediante los que se puede legalmente acceder al poder público; y tal como su nombre lo dice y en virtud de la propia dinámica competitiva de los procesos electorales, lo cierto es que durante estos, también “parten” o dividen a la ciudadanía. Esto último es sin duda el aspecto “indeseable” del asunto, pues es evidente que para lograr que un país, entidad o municipio progrese, es necesario que sus habitantes trabajen conjuntamente y se dirijan al mismo propósito; situación “ideal” que no siempre es posible en función de “las heridas” que quedan una vez culminada una contienda electoral; mismas heridas que también hay que decirlo, se presentan en las propias contiendas internas de algunos de los diferentes organismos políticos. Al respecto hay que reconocer que aunque el porcentaje general de ciudadanos afiliados a los diferentes partidos que cuentan con registro oficial es relativamente poco significativo; lo cierto es que durante los procesos electorales directa o indirectamente y en virtud de las campañas de proselitismo, un gran porcentaje se “alinea” a un partido o candidato que lo representa, observándose así durante el tiempo que dura el referido proceso o posterior a él, una preocupante división ciudadana que a la postre, complicará a quien o quienes salgan triunfadores el realizar un trabajo con buenos resultados. Este fenómeno que por la costumbre ya vemos como “normal”, creo que debiera ser sujeto de análisis por parte de los legisladores, quienes podrían proponer “agregados a la ley electoral” que obligara a todos los partidos políticos a coadyuvar en lo que podría llamarse “operación cicatriz”, y lograr con ello, que la ciudadanía estuviera en disposición de colaborar con los respectivos gobiernos legítimamente constituidos durante el proceso de referencia; so pretexto que de no hacerlo, sufrieran restricción en sus prerrogativas que finalmente se cubren con recursos públicos, mismas que en ocasiones utilizan para obstaculizar las nuevas administraciones. Nayarit por supuesto que no es la excepción en esto que comento, y por supuesto que este asunto de los “conflictos post electorales” se suma a los diversos factores que han venido incidiendo negativamente y obstaculizando “el despegue económico, político y social” de nuestra entidad. Como nayarita, deseo que este 2021 sea la excepción, y que una vez culminado debidamente el proceso en que participaremos el próximo mes de junio, tengamos la capacidad de “dejar atrás” las diferencias de opinión política y nos conjuntemos como colectivo social en torno a quienes finalmente y gracias al voto de “las mayorías, logren ubicarse en los respectivos puestos que estarán en juego. ¿Será posible? Claro que sí, y por supuesto que por nuestro propio bien, vale la pena intentarlo
COROLARIO.- Conforme pasan los días y los plazos establecidos, ya vamos conociendo quienes finalmente figurarán como candidatos oficiales de los diferentes proyectos políticos. ¡Mucho ojo!