Google Maps podría estar reduciendo la capacidad de nuestros hipocampos y entorpeciendo nuestro pensamiento espacial

México. Jueves 06 de enero del 2021.- (Agencias). No podemos negar que la tecnología está ahí para hacernos la vida más fácil. En la era de la hiperconectividad, es casi impensable no usar Internet como herramienta para distintas actividades de la cotidiana. Los motores de búsqueda ocupan ya un lugar importante en la vida de las personas, así como los mapas y los dispositivos de posicionamiento global.
Sin embargo, un análisis de la Universidad de California en Santa Bárbara (UCSB) se cuestiona sobre el impacto a largo plazo sobre nuestras habilidades cognitivas que conlleva hacer de estas herramientas un hábito. Particularmente en torno a Google Maps, por el supuesto riesgo de demencia y entorpecimiento de habilidades de lectura o alfabetización espacial.

¿Qué efecto puede tener en las personas?

Nicholas G. Carr es un crítico duro de los efectos que tiene nuestro uso de la tecnología en la cognición. En su artículo para The Washington Post, argumenta que esta sobreexplotación de los recursos digitales puede tener un impacto negativo real en la cognición de los seres humanos.


Describe cómo nuestro cerebro se estimula y trabaja correctamente cuando sabemos a dónde vamos. Sin ayuda de un mapa digital que facilite la ruta, el hipocampo puede mantenerse saludable, según el autor:
Se cree que el hipocampo es el lugar donde almacenamos mapas de nuestro entorno. Desempeña un papel crucial en nuestra capacidad para realizar un seguimiento de dónde estamos y para ir de un lugar a otro. […] Si adoptamos la navegación por satélite, el hipocampo se encogerá, y se perderá gran parte de su sentido de navegación.
En este sentido, si nos valemos únicamente de los mapas digitales para llegar de un lugar a otro, el hipocampo no podrá ejercer su función, y a falta de ejercicio, se hará “flojo“. En tanto que es más cómodo seguir las indicaciones de un mapa que sugiere la ruta con menos tráfico, según Carr, preferimos evitar el reto de llegar por nuestra cuenta (y con nuestras propias capacidades) hacia el destino que queremos, y dejamos que la aplicación haga el trabajo por nosotros.
¿Este efecto aplica para otras herramientas digitales?
De acuerdo con el autor, sí. Carr dice que el uso excesivo de Internet puede tener efectos perjudiciales sobre la cognición. El más claro, es la disminución en la capacidad de concentración y contemplación de los seres humanos. Como esperamos un estímulo constante de información nueva (aunque no la analicemos a profundidad), el cerebro se acostumbra a recibir material visual a un ritmo acelerado, lo que inhibe la capacidad de estar en el presente, enfocándonos en una misma actividad por un tiempo más extendido.
Finalmente, según el texto, el cerebro humano no está diseñado de manera natural para recibir ese volumen de imágenes, videos, audios en un espacio tan limitado de tiempo. Siguiendo la lógica de Carr, el pensamiento espacial nos ayuda a estructurar y recordar ideas.