La expansión fuera de control del coronavirus y el retraso de la segunda dosis vacunal pueden favorecer la aparición de mutantes resistentes

México. Martes 12 de enero del 2021.- (Agencias). Las instrucciones para desencadenar un desastre, haciendo que las vacunas contra la covid dejen de funcionar, son muy sencillas, según “las reflexiones de un virólogo anónimo y cabreado” que han corrido de mano en mano entre miles de científicos en los últimos días. El mandamiento final de esta carta pública, el colofón del futurible desaguisado, era este: “Habiendo desarrollado una excepcional vacuna de dos dosis, con una eficacia extraordinaria, habría que administrársela a millones de personas, pero retrasando la segunda dosis”.
La receta para la catástrofe del virólogo anónimo era un retrato sarcástico de la delicada situación actual, con el Reino Unido y otros países tomando la polémica decisión de retrasar la segunda inyección para disponer de más dosis en la primera tanda y poder vacunar a más personas en riesgo. Muchos expertos creen que esperar tres meses entre un pinchazo y otro puede hacer que las defensas se debiliten lo suficiente para que el virus aprenda a vencerlas.
“Yo escribí la carta, lo admito”, explica con sorna Paul Bieniasz, un virólogo de la Universidad Rockefeller (Estados Unidos) que fue el primero que publicó las instrucciones para el desastre en su cuenta de Twitter. “Permitir que el virus circule de manera descontrolada, acumulando diversidad genética, y luego proteger de manera incompleta a la población con las vacunas es lo que uno haría para generar mutantes resistentes a las vacunas”, advierte Bieniasz.
Muchos colegas expresan la misma inquietud. “No sabemos el impacto que puede tener que haya una única dosis de vacunación [durante meses]. Si la respuesta inmune inducida no es óptima del todo, al virus se le da la oportunidad de cambiar y hacerse resistente a los anticuerpos”, opina la viróloga Isabel Sola. “Me da un poco de respeto, porque los virus son como el agua, que siempre busca una rendija por la que escapar”, advierte la investigadora, que trabaja en una vacuna experimental contra la covid en el Centro Nacional de Biotecnología, en Madrid.
La hipótesis es fácil de entender. El nuevo coronavirus es un mensaje de 30.000 letras químicas con las instrucciones para secuestrar las células humanas. Y, como todos los virus, no para de mutar. Acumula unos dos cambios de letra al mes. Puede parecer poco, pero dentro de cada persona infectada hay hasta un billón de virus. Y cada semana hay cuatro millones de nuevos enfermos de covid diagnosticados en el mundo. El matemático francés Émile Borel planteó esta idea hace más de un siglo: un millón de monos aporreando un millón de máquinas de escribir podrían acabar escribiendo El Quijote.