El regreso a clases en la UAN
Asunto 1
Con gran alegría y alivio les comento que (ahora sí) ya regresamos a clases. No recuerdo bien cuándo terminamos el ciclo pasado, seguramente ya han pasado más de tres meses desde la última vez que vi a mis profesores y compañeros. Sin saber a ciencia cierta, cómo se va a solucionar el conflicto (algo que a final de cuentas no nos corresponde), todos hemos regresado con muchas ganas e ímpetu.
La nueva normalidad nos impulsa todavía a utilizar toda la tecnología disponible. Sigue siendo inusual para todos el estar tan lejos y tan cerca y el ser partícipe del llamado “espacio virtual”. Algunos compañeros desde Tepic, otros desde Guadalajara y los poblanos conjuntamente con nuestros profesores luchando por el bien que nos une que es el de una educación de calidad.
¿Qué pasará? ¿Será cierto que se reanudará la huelga en agosto? Ojalá que no. Eso está fuera de nuestro alcance. De parte de las autoridades espero que piensen en las necesidades de todos
Asunto 2
El presidente Biden hace unos días tuvo su primera rueda de prensa desde que asumió el poder el 20 de enero pasado. Sobrio, sin alardes y como gente seria que hace política anunció que, en lugar de 100 millones de personas, se espera que se vacunen 200 millones en sus primeros cien días.
No quiero decir que tengo envidia. Pero un sentimiento de desazón recorre todo mi ser. ¿Qué tienen nuestros vecinos gringos que nosotros no tengamos? ¿Por qué nosotros apenas vamos a llegar a los seis millones de vacunados? ¿Será una cuestión de mentalidad? ¿Cómo ven?
Al paso que vamos se logrará tener acceso a toda la sociedad a finales de este año o principios del próximo. Lo que no me queda todavía claro es si año con año nos tendrán que vacunar (lo que parece probable), o los efectos durarán más tiempo.
Asunto 3
Ya sobrepasamos los doscientos mil muertos por Covid. El gobierno -como buen padre protector- nos hace ver que los culpables, los únicos culpables por las muertes somos nosotros mismos. Pudiendo comer comida saludable, baja en carbohidratos, “gluten free” y sin azúcar, nos decantamos por productos altos en sodio, refresco de cola, etc.
¿Qué tan culpables somos los mexicanos por consumir productos “chatarra”? Mi razonamiento (algo simplista) es el siguiente: Si los mexicanos estamos obligados a trabajar durante horas y los sueldos normalmente son escasos lo más sencillo es comer una torta, una memela o unos tacos en la esquina.
En algún meme vi la comparación entre el precio de este tipo de alimentos y la comida nutritiva. No hay ni siquiera un punto de contraste. Ahora, bien comemos así porque no hay de otra. Sin embargo, el gobierno dice que es nuestra culpa. Si nosotros entonces fuéramos altos y delgados el Covid nos hubiera hecho lo que el viento al mismísimo ex presidente Juárez.
Tendríamos que compararnos con otros países y ver qué tanto influye el estado de salud (que seguro que influye en algo) y las muertes por Covid.
Hasta la próxima.
Luis Fajardo Velázquez
luisefeve@hotmail.com