Por: Martín Elías Robles

LINDO Y QUERIDO FESTIVAL

     Qué tal, amigo lector; en verdad que es bonito recordar los gratos momentos de la vida: En el año 1990, cuando ya tenía cierto camino recorrido en mis andanzas para intentar dar a conocer mi faceta de compositor, un privilegio artístico que heredé de mi abuelo materno, decidí entrar a un magno concurso de composición nacional que en aquel entonces se publicitaba en todos los medios  de comunicación, un gran evento que según supe despertó el interés de 15 mil 700 participantes de toda la república. El concurso llamado PRIMER GRAN FESTIVAL NACIONAL DE COMPOSICIÓN CREATIVA “México Lindo y Querido” fue organizado por la Secretaría de Turismo, y subsidiado en parte, lógicamente, por el gobierno federal, y una institución bancaria de gran renombre; todo un concepto cultural respaldado por el Grupo  TELEVISA, en ese tiempo la empresa más importante de comunicación en México, así se incluyó en la dirección general y artística al inolvidable compositor Armando Manzanero. Como le digo, en cuanto me enteré, ni tardo ni perezoso me alisté para participar en la primera etapa estatal, escribiendo el tema “México una Canción” que presenté en un cassette, con la voz de mi hermano Ismael Robles, y los arreglos de Juan Carlos Sánchez Arias. Así llegamos al evento en el Teatro del Pueblo de Tepic, donde 20 canciones se disputaron el derecho para pasar a la etapa regional; solamente 3 canciones serían aceptadas, de este modo el jurado local determinó que “Canto a mi Patria” de Caryl Santos Nervarez, “Acuarela Mexicana” de Martha Hernández Drewien, y “México una Canción” la nuestra, fueran seleccionadas para una nueva eliminatoria que sería efectuada en la Ciudad de México. Yo esperaba impaciente el comunicado donde me anunciaran que mi tema había pasado a la siguiente ronda, bueno, eso soñaba, aunque me parecía algo muy difícil; bien sabía que al gran concurso habían entrado compositores de enorme talento, geniales y de mucho renombre. Constantemente checaba los diarios y ponía atención a la televisión para ver qué sucedía con el evento, hasta que un día leí la columna de la periodista de espectáculos Shanik Berman, quien informó que ya estaban listas las eliminatorias y los temas elegidos para el festival que llevaba la intención de enaltecer la cultura, la belleza, el paisaje y las costumbres de México; entonces vinieron momentos de angustia, la espera se me hizo más eterna, creí que había quedado fuera, hasta que por fin llegó a casa una carta del maestro Armando Manzanero, quien me notificó que había sido elegido para participar en la eliminatoria regional que se celebraría en la Ciudad de Guadalajara Jalisco, agregando que a la brevedad alguien se comunicaría conmigo para afinar los detalles de mi participación. Y así fue; un buen día sonó mi teléfono, era nada menos que Yoshio el excelso cantante, ganador del Festival Popular Yamaha de Japón; amable y atento me comentó que él sería mi intérprete.  Llegaron días muy felices, de esperanza plena; la prensa nayarita informaba de mi participación, la televisión local anunciaba de la trasmisión del festival donde un nayarita representaría a la tierra Cora; mi familia y amigos contentos se organizaron para asistir a la tierra tapatía a presenciar en vivo el programa musical. Finalmente llegó el día; artistas de la talla de David Zaizar, y Ángeles Ochoa participaron con gran entusiasmo. Empezó el esperado concurso, cuatro votos se necesitaban, tres nos favorecieron, pero doña Consuelito Velázquez, si, la compositora de “Bésame Mucho” opinó diferente, y el sueño de ganar el festival terminó, ese momento fue el trago más amargo de mi carrera artística. De entre los más de 15 mil temas participantes, el mío logró ubicarse entre los mejores 25 del país, una hazaña relevante. Irónicamente, cuando regresamos de Guadalajara, ya muy cerca a las calles de mi casa, oía que la televisión de Tepic retrasmitía el festival, el que por cierto en su etapa final ganó José Martínez y Roberto Sierra,  con “El Viajero” en la voz de Arturo Vargas, tema que luego grabó el gran Luis Miguel. El segundo lugar fue para el maestro Sergio Esquivel, con su tema “México de vez en cuando”, que tan magistralmente interpretara el Dueto Jade, de mi amigo Juan Francisco Rodríguez. Como es la vida, muchos años después por desgracia, el mal del covid se llevó a Yoshio, y al maestro Manzanero; a los dos los traté un poco, con los dos viví experiencias de enseñanza para la vida. Entre tantas cosas aprendí que la sencillez y la bondad es la virtud más grande del ser humano; que más que el dinero y la fama, lo que engrandece el espíritu son las acciones de hermandad. Claro que soñaba con ganar el “México Lindo y Querido”; tuve los elementos, un gran intérprete, un gran arreglo, y mi más sentida inspiración. No se pudo. Con los años entendí que en la vida todo tiene su momento, y ese no era el mío. En mi deambular artístico hice grandes amigos, caminé por donde quise, conocí a gente muy talentosa, viví donde quise, me nutrí  de cosas que me llenaron el alma, y le di la vuelta a la hoja; aunque sigo haciendo lo que más me apasiona, componer canciones. robleslaopinion@hotmail.com