Reino Unido; viernes 9 de abril del 2021/agencias.- Le faltaban dos meses casi exactos para cumplir un siglo. Felipe de Edimburgo llevaba 73 años casado con la Reina, relegado voluntariamente a un papel secundario, pero presto a fulminar todos los récords imaginables para un consorte: más de 22.000 actos oficiales, 5.500 discursos, 785 organizaciones no gubernamentales de las que llegó a ser presidente… Eso, y su impertubable labor como “la roca” de Isabel II, que llegó a decir en sus bodas de oro: “Nuestra deuda con él es más grande de lo que nunca llegaremos a saber”.

Felipe de Mountbatten murió “apaciblemente” a los 99 años en el castillo de Windsor, tres semanas después de haber estado ingresado durante un mes por una infección y una operación del corazón. El hombre que se presentó a los británicos como “un desacreditado príncipe de los Balcanes sin un mérito ni una distinción particular” acabó conquistando el duro corazón de su país adoptivo, que paró los relojes en el momento del trágico anuncio.

“Con profundo pesar, su majestad la Reina ha anunciado la muerte de su querido esposo”, podía leerse en un escueto comunicado del Palacio de Buckingham al filo del mediodía del viernes. Como manda la tradición, el óbito se hizo oficial a través de un anuncio expuesto a las puertas del palacio. Poco después tuvo que ser retirado ante el temor a aglomeraciones en medio de las restricciones del Covid, tal fue la avalancha de británicos que acudieron a dar su despedida al Duque de Edimburgo (el título lo heredará por cierto Eduardo, el más joven de sus cuatro hijos).

Las banderas quedaron a media asta y el Gobierno ordenó ocho días de luto oficial. El Parlamento adelantará al lunes su vuelta a la actividad tras la pausa de Pascua para rendir un homenaje especial a Felipe de Edimbrugo. La campaña de las elecciones locales del 6 de mayo ha quedado temporalmente en suspenso.

A las puertas de Downing Street, Boris Johnson dedicó unas palabras emotivas al marido de la Reina y ensalzó “su extraordinaria vida y su trabajo”. “La familia real ha perdido no solo una amada y respetada figura pública, sino a un marido devoto, un padre orgulloso, un cariñoso abuelo y, en los años recientes, un gran bisabuelo”, dijo el “premier”.