Había una vez un niño que se llamaba Leonardo y que estaba pintando un elefante de color azul, pero había un problema, la pintura no se mezclaba bien y su dibujo no le quedaba bien y por eso Leonardo se sentía muy triste.

Cuando su mamá llegó, lo encontró todo sucio y manchado y le dijo – hijo, ya no uses esa pintura – a lo que Leonardo le respondió – ándale, mamá, déjame usarla, estoy intentando disolverla (mezclarla) para hacerte un dibujo bonito, no me rendiré.

Entonces Leonardo le puso unas gotitas de agua oxigenada a la pintura y con un pincel la mezcló muy bien, y ya pudo dibujar una mascota y ya todos vivieron felices para siempre.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Autor: Leonardo Edad: 4 años