Por: Romina Guerra Zapata

MIGUEL ÁNGEL NAVARRO QUINTERO… MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS

Cuantas veces al recién conocer a una persona has sentido casi de inmediato una incomodidad difícil de explicar, o por el contrario, a pesar de ser el primer encuentro, la simpatía resulta inevitable.

No es de extrañarse ni se trata de un sexto sentido sobrenatural.

A través de los años los seres humanos hemos evolucionado para desarrollar habilidades que nos han permitido alcanzar el progreso en diferentes ámbitos, sin embargo, la biología nos ha “equipado” con estructuras cerebrales y a su vez cognitivas que nos ayudan a procesar estímulos, el lenguaje y la percepción a través de nuestros sentidos.

Los mecanismos de defensa desarrollados desde la infancia nos sirven para protegernos tanto física como psicológicamente, en una situación de peligro, por ejemplo, el cuerpo humano suele tener 3 reacciones posibles: prepararse para la lucha, huir, o quedarse paralizado.

Una de las formas en las que nuestro cuerpo percibe estas y muchas situaciones más es, a través del lenguaje corporal que ya sea de forma natural o aprendida, los humanos exhibimos.

En el ámbito político es de suma importancia la demostración de movimientos corporales que acompañen al discurso, pues en ellos se puede advertir la naturalidad, la congruencia, y el estado emocional de quien emite el discurso.

El análisis de la comunicación no verbal que emite el doctor Miguel Ángel Navarro Quintero en sus disertaciones, es de gestos de cercanía y autenticidad. Además de los gestos emblemáticos que son aquellos que representan  señales específicas, por ejemplo cuando usamos el dedo pulgar hacia arriba en señal de aprobación, o el dedo índice en los labios para pedir silencio, en el despliegue de los gestos ilustradores de MANQ representa visualmente lo que dice, es así, que estos están asociados con la credibilidad de lo que se habla, el agrupamiento y congruencia de lenguaje verbal del candidato a Gobernador, reflejan la autenticidad del vínculo emocional con sus dichos.

En estos tiempos en que la cuarta transformación, sin duda ha cambiado el discurso político, a los votantes ya no nos debe bastar el escuchar peroratas sempiternas, sin obligarnos a nosotros mismos a modificar esquemas de crítica y análisis que nos faculten para tomar decisiones informadas sobre quienes pretenden gobernarnos.