Un partido ‘convierte’ a 18 hombres en 18 mujeres, lo que ha indignado a los colectivos LGBTI y a las feministas. Hay precedentes de trampas así en anteriores comicios

México. Lunes 17 de mayo del 2021.- (Agencias).-
La identidad de género se ha colado de lleno en la campaña electoral de México, donde en junio se celebrarán elecciones para renovar las Cámaras, nombrar a 15 gobernadores estatales y miles de Ayuntamientos. En el Estado de Tlaxcala, 18 hombres se han inscrito como mujeres transexuales para eludir los requisitos de paridad sexual que impone la ley en las candidaturas, según denuncian colectivos LGBTI. El órgano electoral tlaxcalteca avisó al partido Fuerza por México de que no cumplía con la paridad de género y los 18 candidatos que no podían ser hombres fueron sustituidos por otros 18 por la vía de la autoadscripción de identidad sexual: ya eran mujeres. No suponía ningún problema, porque basta con un papel donde se declaran del sexo femenino para que les permitan presentar su lista electoral. El asunto es tan burdo que ha molestado a las mujeres y al colectivo transexual. Ahora todos buscan cómo solucionar esto a futuro, porque no es la primera vez que pasa. Ocurrió lo mismo en Oaxaca en los comicios de 2018, pero entonces el órgano electoral lo impidió.
La autoadscripción, es decir, la sola manifestación de una persona sobre cómo se considera, hombre o mujer, no está suponiendo un problema solo para la diversidad sexual. Esta semana, un candidato del Partido Acción Nacional (PAN) se declaró indígena para abrirse paso en las listas electorales. Al ser preguntado por los periodistas a qué comunidad [pueblo] pertenecía no supo qué contestar, solo decía que era náhuatl. Y se enfrascó en un bla bla bla sonrojante, pero la periodista de El Financiero Verónica Bacaz no se arredró. El candidato la acusó de discriminación: “Un indígena no tiene que medir un metro y tener la tez de un color”, argumentó. La reportera no logró que dijera el nombre de la comunidad: “Es una comunidad del Estado de Guerrero, no tiene por qué tener un nombre”, zanjó Daniel Martínez Terrazas. El vídeo ha sido motivo de chanzas de toda clase.
Los partidos están obligados a incluir en sus listas un número determinado de indígenas en 21 distritos, de afromexicanos, personas con discapacidad e integrantes del colectivo LGBTI, la expresión más amplia para cualquiera que no se identifique como heterosexual, que incluye trans, travestis, intersexuales… etcétera. En todos los casos ha de respetarse el equilibro paritario entre hombres y mujeres. Pero cómo demostrar eso es peliagudo en algunos casos. ¿Cómo demuestra un gay que lo es? ¿Y un nacido hombre que se considera mujer? Tampoco los que presentan discapacidad están contentos con tener que presentar un certificado médico. Los hombres que, supuestamente, se han hecho pasar por mujeres en Tlaxcala, se han escudado en la intimidad que el asunto requiere para no dar sus nombres. Y el órgano electoral de dicho Estado, también.
El Instituto Nacional Electoral (INE) se ha conformado con las declaraciones de buena voluntad que se les presume a estas personas, pero dicha bonhomía no siempre es tal, como se ha evidenciado. Paola Jiménez Aguirre, coordinadora de la Red Mexicana de Mujeres Trans A. C., ha denunciado lo ocurrido en Tlaxcala y apurará todas las instancias judiciales. “Están violentando el principio de paridad en los partidos y discriminando a las mujeres en nuestro ejercicio democrático. Además, no garantiza la participación de la diversidad sexual en Tlaxcala. Es una vergüenza”, afirma. Y ella, como otros consultados en este reportaje, sospecha que la trampa se repite en todos los partidos y en más de un Estado mexicano.