DE VUELTA A LO COTIDIANO

     Qué tal, amigo lector: chulada de maíz prieto, por fin acabó el proceso electoral, y las tan enfadosas campañas políticas, ahora sí, todo mundo a lo suyo, a trabajar, a producir para el sustento de las familias; ya veremos con los días y los meses que tanto mejora el estado con los nuevos gobernantes, una vez que hayan tomado el poder. Por lo pronto, como le digo, nada de estar soñando despierto; en lo que son peras o manzanas, para quienes se unieron a las campañas en busca de chamba, lo mejor será que se muevan, porque la familia no come aire, y las promesas muchas veces no pasan de eso, promesas. Perdón por la frialdad de mi comentario, pero más vale estar consciente de las cosas, como reza el viejo refrán, hombre precavido vale por dos… DEL CONGRESO LOCAL. Qué afortunadamente los diputados han seguido sus labores legislativas, como debe ser, algo reformados en cuanto a personal, pero activos. Oiga el pasado mes de mayo precisamente ahí en la casa del pueblo, fue colocado el nombre de Severiano Ocegueda Peña, en el Muro de Honor del Congreso de Nayarit, un reconocimiento muy justo al maestro que entregó su vida por la enseñanza. Desde luego que en este homenaje, de algún modo se hace un reconocimiento a todos los maestros que han servido a su estado de la manera más bonita, formando a los hombres y mujeres del mañana. Bien por el Congreso local que muestra sensibilidad humana… TEPIC DE LOCOS. En Tepic urge construir un hospital psiquiátrico para atender a las personas que padecen algún tipo de trastorno mental; indiscutiblemente este es un diagnóstico que hace muchos años se ha venido externando por parte de la ciudadanía, pero en honor a la verdad, gobiernos llegan y gobiernos se van sin que nadie haga nada para cristalizar la construcción del nosocomio. Ahí están  por ejemplo las personas que deambulan todos los días en la ciudad, sin más atención que la mirada indiferente de la gente que les ve como bichos raros, sin ofrecerles ningún tipo de ayuda. A lo largo de los años en la ciudad de Tepic ha habido mucho loquito que incluso se ha vuelto famoso, ya sea por su atuendo, su ocurrencia, o su extraña interacción con la sociedad, hasta libros sobre sus vidas se han escrito; no por nada en muchas ocasiones a la capital nayarita se le ha dado en llamar “Tepic de locos”. Enfermos mentales hay por donde quiera, en cada rincón de Nayarit, sólo que los de la calle tienen la mala suerte de no tener una familia que se preocupe por ellos. Quién no conoció últimamente a la señora del gallo, al muchacho que se pasea desnudo por la ciudad, al hombre que hace unos años intentó quemar la Catedral de Tepic. Por eso es importante que ya de manera muy seria, las autoridades gubernamentales le entren a la creación de un proyecto para la construcción de un hospital psiquiátrico, pues es inhumano ver a tanta gente enferma por las calles, sin tener un lugar a donde acudir para atender sus padecimientos mentales; también en las casas hay gente con estos padecimientos, personas a las que mantienen encerradas entre cuatro paredes pues no hay un sitio médico donde se les pueda cuidar como se debe… ERA OTRO TEPIC.  Tepic era una pequeña ciudad muy singular, con un clima templado todo el año. Allá por 1979 justo en la Avenida México a la altura de Catedral había algunos puestos de vendimia multicolores que adornaban el paisaje. Siempre llamaron mi atención los que ofrecían el nanchi, esta pequeña fruta amarilla con sabor extraño que tanto le gusta a los nayaritas, y que cuando es ingerida por primera vez resulta difícil encontrarla apetitosa por su escandaloso olor. Ese Tepic también era un pueblo futbolero y beisbolero; así que los dos estadios cuando había partidos siempre eran concurridos por los tepicenses que no tenían mayor distracción que esa, o asistir al Cine Azcona, al Amado Nervo, o al Premier 70, cines que marcaron toda una época. A mí el Beisbol  nunca me gustó, así que mis tíos solían llevarme al Estadio Nicolás Álvarez Ortega a presenciar los partidos del glorioso equipo del Deportivo Tepic, un equipo de fútbol al que no sólo seguíamos, realmente estábamos orgullosos de aquellos aguerridos futbolistas nayaritas. En aquel entonces Tepic era una ciudad pujante, creciente, y por curioso que parezca, siempre tratábamos de presumirla a los foráneos como un lugar único, aunque sólo pudiéramos mostrar la Catedral, el Paseo de La Loma  y la Alameda, donde venían artistas del Distrito Federal a realizar sus fotonovelas que una vez publicadas a nivel nacional se volvían la sensación de los tepicenses; sentíamos que todo México estaba observando nuestro querido terruño. Algunos años después, cuando me fui a radicar a la imponente Ciudad de México, bastantes veces me llegaron a preguntar que dónde quedaba Tepic porque jamás habían oído hablar de esta ciudad; lógicamente la pregunta me molestaba, pero luego me acostumbré al comentario reacio de  los chilangos y defeños. Hasta pronto. Para comentarios robleslaopinion@hotmail.com