Martín Elías Robles

LISTA LA TRIGÉSIMA TERCERA LEGISLATURA AL CONGRESO DE NAYARIT

     Qué tal, amigo lector; con la novedad de que el día de mañana martes 17 de agosto entran en funciones los diputados y diputadas que integrarán la nueva Trigésima Tercera Legislatura al Congreso del Estado de Nayarit; es bien sabido que la Licenciada, Alba Cristal Espinoza, diputada coordinadora del grupo mayoritario del partido MORENA, tomará las riendas del poder legislativo; así, le corresponderá ser la diputada presidente del Congreso, un evento realmente histórico, pues será la primera mujer en obtener este puesto. También,  agradablemente, la nueva legislatura estará bien abrigada por muchas mujeres, ya veremos con los días y los meses como se desenvuelve este renovado poder legislativo. Cabe señalar que desde hace unos días los legisladores electos estuvieron capacitándose, empapándose sobre las cuestiones referentes al quehacer legislativo, por lo que seguramente llegarán con un cúmulo importante de propuestas, de iniciativas, de proyectos de ley en beneficio de la ciudadanía nayarita, algo que seguramente se verá reflejado en sus primeros días de labor legislativa. Mañana martes en punto de las once de la mañana, si no sucede algo que altere el protocolo establecido, se efectuará la sesión solemne donde se dará paso a la comisión instaladora que permitirá la instalación de la Trigésima Tercera Legislatura al Congreso del Estado de Nayarit. Respecto al tema, la diputada Alba Cristal Espinoza, señaló hace unos días que para el evento solemne no habrá invitados especiales, debido a la pandemia y la situación tan preocupante por la que estamos atravesando los nayaritas; todo será a puerta cerrada, también informó que la sesión será transmitida a través de la página oficial del Congreso del Estado. Ojalá que esta legislatura se instale con muchos bríos, con diputados propositivos, para que por fin surjan cosas que alienten el desarrollo económico, social y político de la entidad… LA INOCENCIA, LA ESCUELA Y LA AÑORANZA.   . Hoy amable lector, le transcribo un fragmento de la obra del escritor Juan José de Soiza, llamada “MI MAESTRA” donde se muestra cómo el autor describe con sencillez los valores del amor y la compasión: Mi maestra. Me parece verla todavía. Cierro los ojos y la veo. Pero la veo tan bien, que al evocar su imagen, dudo de que haya muerto… La pobre murió tísica. Los chicos a quienes ella idolatraba, fueron sus victimarios. Tanto la hicieron sufrir y tanto la hicieron llorar, que la infeliz no tuvo más remedio que morir. Y murió, os lo juro santamente. Era pequeñita, rubia, suave… Hablaba con los ojos. Sus ojos eran negros. Además de negros, eran tristes, pero de una tristeza de muchachito enfermo que no tiene juguetes… ¡Pobre maestra! Me dan ganas de llorar cuando me acuerdo de ella… Yo la hice penar mucho. Una vez lloró por mí de tal modo que, todavía, después de veinte años, mi corazón se encoge de vergüenza; sin embargo, mi culpa no era grave. Su temperamento enfermizo y sus nervios sensibles de violín armonioso, agrandaron mi falta. ¿Qué le hice? Fue sencillo. Aprovechando un instante en que ella salió al patio, escribí en un pizarrón, con tiza, lo siguiente: “La maestra se parece a un fideo”… Cuando volvió al salón, y leyó esa grosera mofa a su flacura, no pudo hablar. Se puso pálida. Tuvo un acceso de tos. Se fue a su mesa, y con los codos apoyados en ella y cubriéndose el rostro con las manos, comenzó a llorar y a toser. Lloraba de una manera tan melancólica y tan en silencio, que todos enmudecimos. Aquel llanto y aquella tos nos hicieron ver un poco más el fondo de la vida. Por nuestras inconscientes almas infantiles pasó un helado soplo de miedo. Yo temblé. Quedé inmóvil en mi banco, hasta que oí la voz de la maestra. Habíase quitado las manos de la cara, y a través de las lágrimas, nos dijo:

  -¿Por qué son ustedes tan crueles?… Estoy flaca, es verdad, muy flaca… Hace quince años que trabajo, enseñando a leer y a escribir. Hace quince años que sufro el placer de educar a los niños. Hace quince años que estudio de noche y de día para sostener a mi familia y para evitar que mis pobres padres viejos se mueran de hambre.  Cuando oí la voz de la maestra. Habíase quitado las manos de la cara, y a través de las lágrimas, nos dijo: De tanto trabajar me he puesto flaca…  Sí, flaca, como un fideo… ¿Y ustedes no me tienen lástima? La infeliz dejó de hablar, muchos chicos lloraban. Otros oían con la boca abierta. Los demás, temblaban. -¿No me tienen lástima?- repetía la señorita. ¡Flaca como un fideo!… ¿Quién escribió eso? Reinó en el aula un silencio profundo. Nadie se atrevió a denunciarme. Pero, cuando las clases terminaron y todos los alumnos se fueron, yo me quedé el último. Mi  maestra en el zaguán presenciaba el desfile. Aguardé hasta el final. Entonces me aproximé temeroso:

-Señorita –Le dije.

-¿Me quiere hacer un favor?

-Con mucho gusto, ¿Qué quieres?

-Dème un beso

-Tómalo

-Ahora. Pégueme

-¿Qué te pegue?

-Sí. Pégueme fuerte. Dème una cachetada. Hágame saltar los dientes… ¡Pégueme!

-Pero, ¿Por qué? ¿Estás loco?

-No, señorita. Soy un asesino. Yo fui quien escribió aquello en el pizarrón. ¿Se acuerda?

-¿Tú?

-Sí, yo.

Me tomó en sus brazos. ¡Yo tenía nueve años! Me besó. Me besó una vez. Dos veces. Tres veces. Muchas veces… ¡Aún me parece que me está besando! Al día siguiente pedí a mi madre una monedita para comprar bizcochos. Fui a la botica: -Deme diez centavos de pastillas para la tos. Llegué. Penetré triunfante. Y ocultándome, sin que los demás chicos me vieran, le regalé a mi maestra las pastillas. –Tome, señorita. Son buenas para la tos. Me acarició con sus manos húmedas y frías. Me besó en la frente y… Pasaron los años. Cuando volví a mi tierra fui a visitar su tumba. No fue, sin duda, la historia de mi buena maestrita lo que empecé a contaros. ¡Pero es tan bello remover penas viejas! Además, no podría nunca evocar en mi memoria el recuerdo de aquella escuela, sin que se filtrara por las rendijas de mi corazón la imagen de quien me enseñó a leer y a presagiar la vida. robleslaopinion@hotmail.com