Temas semanales y anecdotario

Asunto 1

Hace unos días nos quedamos sin las principales redes sociales. Yo me encontraba realizando algunos pendientes y mandando mensajes cuando la “maldita” necesidad me hizo querer ver mi perfil.  Francamente, me asusté bastante, normalmente doy por hecho que el internet siempre está “disponible” para mí. Tuvieron que pasar casi 8 horas para que todo volviera a la normalidad y seguir como si nada con la rutina diaria.

Todo esto me hizo pensar en la adicción que tengo hacia las redes sociales.  Me imagino – y estoy convencido de ello- que la sociedad de hace aproximadamente unos 50 años era mucho más feliz que la actual (sé que es difícil cuantificarlo), pero pensemos que la cotidianidad se basaba en el contacto vis a vis, las visitas ocasionales a la familia, el contacto con los amigos y el respeto por la vida privada.

Sí, lo fundamental de la sociedad de hace algunos ayeres era el respeto por los espacios propios y de los ajeno. Es decir, lo privado permanecía como tal mientras la familia o los individuos que formaban parte de ella así lo quisieran. En cambio, en la actualidad las fronteras entre lo que “es de uno” y lo de “afuera” es imperceptible.

Millones de personas alrededor del mundo sufrieron cuando se cayeron las redes sociales por no poder estar en contacto con los demás. Aunque más que nada, y sigo hablando a título personal, por no enterarse de la vida de los otros. El chismo, la crítica y el morbo es parte inherente de nuestra condición humana. ¿O no?

Asunto 2

Hace unos días se entregó la medalla Belisario Domínguez. Desde hace muchos años -creo- se entrega a mexicanos destacados en diferentes ámbitos. Si no me falla mi memoria, por primera vez en mucho tiempo, no estuvo presente el ejecutivo federal porque se temía un intento de sabotaje por parte de un grupo orquestado por una senadora.

Asunto 3

Desde hace poco se ha estado discutiendo la nacionalización del litio. Se dice que este elemento químico está presente en miles de productos que usamos de forma cotidiana. Es posible encontrarlo principalmente en la zona de Sonora.  De momento, nuestro país no ha tenido la suficiente infraestructura-tecnología para poder administrarlo.

Asunto 4

Hace algunos años trabajé en el gobierno estatal de Puebla. Tuve el grandísimo honor de prestar mis servicios en la Academia de Formación y Desarrollo Policial “Ignacio Zaragoza”, Iniciativa Mérida.  Desde mi muy particular punto de vista entiendo que hay dos tipos de academias policiacas:1) Las de Introducción (por decirles de alguna manera), en la que entran como civiles y egresan como policías, y 2) Las de especialización. En donde enseñan cuestiones como interrogatorio, manejo táctico, uso de explosivos, etc.

Físicamente la Academia se encontraba en el municipio de Amozoc, Puebla. Llegar hasta aquel punto me parecía lejísimos pues se encontraba en medio de la nada (literal). Al entrar, uno se sentía como si estuviera en otra parte del mundo.  Todo era tipo “gringo”: la construcción, infraestructura, e incluso uno que otro de los instructores.

Como parte de mi trabajo diario tenía que tratar con policías. Esta, ha sido una de las más grandes experiencias de mi vida.  Pude conocer de cerca sus experiencias, necesidades y anécdotas. El personal que venía de los Estados Unidos a entrenar también siempre fue muy amable para con este servidor.

Brevemente le cuento algo que me quedó sumamente grabado. Alguna vez un comandante me decía que en los Estados Unidos ser un policía es un gran orgullo. Todos -sí, absolutamente todos- los ven con admiración y respeto. Aquí en México -lo decía con cierta amargura- es un trabajo de “medio pelo”, en donde nadie te respeta. ¿Será?

Hasta la próxima.

Luis Fajardo Velázquez

luisefeve@hotmail.com