DE AQUÍ, ALLÁ Y ACULLÁ

Martín Elías Robles

Qué tal, amigo lector; para quienes gustan de los horóscopos, estamos en el signo de escorpión. Oiga, no es que yo sea un conocedor de estos temas astrológicos, pero por lo menos estoy enterado pertenezco a los virginianos. Le confieso que muy rara vez reviso el horóscopo en las revistas, porque imagino que las predicciones y las definiciones muchas veces no tienen la seriedad debida, las escriben al ahí se va. Tengo un vecino que sí es exageradamente fanático de esos temas, al grado de comprar billetes de la lotería cada vez que el signo le marca éxito en su vida, o también es capaz de no salir de casa si el horóscopo le indica algún peligro. Cada quien sus creencias; aunque realmente pienso que con tenacidad, esfuerzo y mucho trabajo es más probable que la buena suerte nos toque a la puerta, sin estar esperanzados a que los planetas se alineen a nuestro favor… SIEMPRE PARA ADELANTE. Hoy es lunes, dicen que este día ni las gallinas ponen, que todo mundo inicia labores como en cámara lenta; esta costumbre que tenemos algunos mexicanos de darle un toque cuachalangón al trabajo y a las actividades cotidianas. Luego, es común que allá por el jueves la gente diga que empieza el fin de semana, y prácticamente nos acabamos el tiempo para no hacer nada, así se nos va la vida; bueno, con la excepción de muchos mexicanos que siempre traen las pilas recargadas, la actitud positiva por todo lo alto, y la inquebrantable convicción de que para lograr cosas grandes en la vida hay que, como dicen en el argot futbolístico, dar el extra. Los mexicanos sin perder nuestra esencia de bullangueros, deberíamos aprender un poco de la disciplina mental y física de los japoneses, esta raza de hombres y mujeres admirables que desde pequeños planifican su vida para la
juventud y la edad adulta mayor; son personas muy limpias, educadas, trabajadoras y ahorradoras. En la escuela los niños y jóvenes son educados para que se formen como hombres de bien, como árboles que crecen derechos, firmes y productivos, de tal manera que al llegar a la edad adulta de los 40 años, son personas en plena capacidad para generar frutos. Ya en la etapa de su vejez, a diferencia de lo que ocurre con la mayoría de los mexicanos, ellos los japoneses, se convierten en árboles gigantes que continúan dando sombra y cobijo a sus descendientes, con la fortaleza que les da el haber vivido en sana disciplina física, mental y económica; porque como le digo, en lo económico son grandes ahorradores y siempre están pensando en lo que guardarán para el futuro. Fíjese usted, le comento esto porque un familiar cercano tuvo la suerte de casarse con un hombre japonés, y he podido constatar sobre la excepcional cultura nipona, una cultura que en términos generales le ha permitido al Japón ser esa gran nación creciente y fructífera que hoy es. Qué diéramos porque nuestra nación un día se convirtiera en un país de primer mundo; tenemos recursos naturales, grandeza de espíritu, fortaleza como seres humanos, una gran sensibilidad, y la inteligencia para salir adelante, sólo falta hacer a un lado a las alimañas corruptas que son un obstáculo para el pleno desarrollo de México. Mire, por darle un ejemplo de las diferencias entre las naciones; ahora con el problema de la pandemia, allá en el Japón a toda su ciudadanía le fue entregado un cheque por una buena cantidad de dinero para que solventara sus necesidades económicas mientras pasaba la contingencia de salud, todo de manera organizada y sin corrupción; mientras que en México, para qué le cuento más, todos sabemos de las penas que se han pasado tras el cierre de empresas y negocios, por la falta de empleo y las pésimas acciones implementadas por los gobiernos estatales y municipales durante la contingencia. En fin, qué le vamos a hacer, como dice la escritora Cristina Pacheco, la del Canal Once de Televisión, aquí nos tocó vivir… COSAS DE CASADOS. Para algunas parejas de casados la vida no siempre acaba por pintárseles color de rosa, tristemente luego de algún tiempo, por distintos motivos los amorosos dan por terminada una relación marital que auguraba una feliz convivencia. Estas son historias de todos los días en el país, algo que los nayaritas tendríamos que ver con la frialdad que las cifras refleja; digo, esto si no fuera porque en nuestra entidad los divorcios han ido aumentando de manera realmente alarmante. Según las estadísticas oficiales, las demandas de divorcio han significado que de diez parejas, siete hayan finiquitado su relación conyugal. Los motivos desde luego que pueden ser, la incompatibilidad de caracteres, los problemas económicos, la agresividad de uno de los cónyuges, una enfermedad crónica o contagiosa, y hasta la impotencia sexual; lo triste de los divorcios es que en la mayoría de los casos existen daños que llegan a pegar en la autoestima de las personas. También se desestabiliza la economía de los afectados, y suelen surgir daños colaterales, sobre todo cuando hay hijos de por medio, quienes resultan seriamente afectados. Hasta pronto. robleslaopinion@hotmail.com