Uno de los exgobernadores con más observaciones en el último trienio, por parte de la Auditoria Superior de la Federación (ASF), es el priista Ignacio Peralta Sánchez, de Colima, por lo que a denuncia expresa ya participa la Fiscalía General de la República en las indagatorias para judicializar el caso.

El exmandatario se encuentra en el cuarto lugar, de los 15 gobernadores salientes, con la mayor cantidad de observaciones por parte de la ASF por un monto de 5 mil millones de pesosPUBLICIDAD

Por su parte, el Congreso de Colima reprobó las cuentas públicas de ‘Nacho’ del ejercicio fiscal 2020 debido a que hubo uso discrecional de los recursos públicos, por lo que dio parte al Órgano Superior de Auditoría y Fiscalización Gubernamental (Osafig) para que a su vez se presenten ante la Fiscalía Anticorrupción las denuncias por 784 observaciones efectuadas.

No solo diputados de Morena, sino de todas las bancadas partidistas en la Cámara de Diputados local, criticaron el manejo de las finanzas por parte del gobierno de Peralta, razón que explica la crisis financiera por la que transita la entidad, cuyo gobierno no tiene la capacidad de pago para cubrir la nómina de sus trabajadores.

Desde 2017, los legisladores locales advirtieron de una serie de irregularidades que tenían que ver con la contratación de nuevos créditos para la entidad, así como el uso de ellos en obras de relumbrón que solo sirvieron para el desvió discrecional de los mismos.

De las 784 observaciones entregadas al Osafig, se detectaron 584 hallazgos financieros en donde se aprecia un manejo inadecuado, por decir lo menos, de la gestión del priista.

El 69 por ciento de las observaciones presentan inconsistencias relacionadas con adquisiciones fuera del contexto legal.

Con el paso de los días seguirán saliendo a la luz los actos de corrupción en los que incurrió el exmandatario, por lo que, ante la presión social de sus paisanos, la actual gobernadora Indira Vizcaíno advirtió que si bien no se trata de una cacería de brujas, sí de que los recursos desviados regresen a las arcas de la entidad, al tiempo de castigar a los culpables.

Desde el 1 de noviembre, fecha en la que tomó posesión Vizcaíno, se encontró que ni siquiera hubo actas de entrega-recepción por parte de la administración saliente, menos el registro de adeudos por alrededor de 11 mil millones de pesos, por nóminas, falta de pagos de ISR, IMSS, proveedores y toda una serie de pasivos que casi duplican el presupuesto anual de Colima.