“Sólo es posible amar a profundidad lo que se conoce, porque así, entendemos no sólo el resultado, sino los procesos, los actores y actrices, los significados, las pasiones, los sueños, las luchas y conquistas. Así ocurre con el Normalismo. Mientras más se le conoce, más se le ama.” (Prólogo del libro: Los Normurales.
Un grito de resistencia y color por la memoria).

Sin duda alguna que el ejercicio de la docencia es un trabajo que apasiona, motiva y enaltece; pero que, como todas las emociones, si estás no se controlan, pueden llegar a perjudicar a los usuarios. Esto último es lo que ha ocurrido con las escuelas normales de Nayarit, dónde importa más el control político administrativo que el desempeño docente; donde los líderes sindicales han convertido a las normales en agencias de colocación de concubinas, amigos y familiares; donde algunos de sus directivos se han perpetuando en el puesto por más de 30 años, como si fueran directivos de empresas privadas. Dichos personajes han resultado inamovibles aún, para el Ejecutivo del Estado. En 1999, cuando apenas iniciaba el Gobierno de Antonio Echevarría Domínguez, se recordará cuando Martín Carrillo Salas (Director General de los SEPEN) nombró al profesor Marco Antonio Romano Berumen como director de la Escuela Normal Experimental de Acaponeta, en sustitución de Daniel Jiménez Beltrán, quien se desempeñaba como director desde el 16 de noviembre de 1977.
‘La escuela de Daniel Jiménez’ se pertrechó con ayuda de maestros, alumnos, padres de familia y la Sección 20 del SNTE para no permitir la entrada del nuevo director. Cuando las autoridades llegaron a la la Normal Experimental para dar posesión al nuevo director, el plantel estaba bloqueado por alumnos y maestros sosteniendo cartulinas que decían: ‘No queremos otro director que no sea Daniel Jiménez’.
Nunca se resolvió el conflicto, pero tampoco pudieron quitar al cacique directivo. Desde entonces y desde su escuelita, Daniel Jiménez permanece impávido, viendo pasar sexenio tras sexenio a los gobernadores. Con él no aplica el Manual de Organización de las Escuelas Normales; que en su Artículo 10 dice: “El personal directivo será nombrado por la autoridad educativa correspondiente. Se consideran directivos de las escuelas normales: a) Director escolar, b) Subdirector Académico, c) Subdirector Administrativo”.
Así, corriendo el tiempo, ya se pasaron 44 años de reinado en esta parcela que sigue siendo derecho caciquil de Daniel Jiménez y del clan, ahora, Montenegro Ibarra.
En las mismas condiciones está la ‘Normal de Dora’; pero esta dama sostenida por la influencia de su familia y por los líderes charros de la Sección 49 del SNTE. Son los mismos esquemas de lucrar y hacer negocio con las escuelas públicas; regentear economías y explotar la necesidad de los alumnos por adquirir un lugar de inscripción.
Otro dolor de cabeza lo es el Centro de Capacitación y Actualización del Magisterio (CAM), que tiene los más altos niveles de pago en sus plazas; de allí la atracción de adquirir dichos puestos y que, para la Sección 20 también funciona como agencia de colocación de privilegiados. Allí mandaron al primo de Toño Echevarría García, el ex-Secretario de Educación, Andrés Rodríguez Domínguez y al dedo chiquito de Antonio Serrano Guzmán, José Francisco Contreras Robles, cuyas maestrías y doctorados fueron avalados por las escuelas del cacicazgo.
Cocinada en la misma refriega caciquil está también, la Unidad UPN-181 de Tepic; cuyo desenvolvimiento es semejante al del CAM. De dicha escuela han salido Licenciados en Educación sobresalientes, lo que demuestra la capacidad de sus mentores, los que entraron por concurso de oposición. No obstante, en este cuatrienio, los líderes del cacicazgo de la 20 se despacharon

con la cuchara grande. Impusieron a la directora y hasta Toñito, mandó con plaza de Tiempo Completo a su querida amiga, la hija de su apreciado tocayo. Mientras la directora, la maestra Rosaura Inda Ramírez les hacía la vida de cuadritos a sus compañeros y, recibía con pompa y platillo a los enviados del sindicato.
El miércoles de la semana pasada destituyeron a la directora y se abrió una carpeta de investigación por los atropellos ejecutados por la dama. En su lugar, se nombró director provisional al Lic. Abel Isiordia Aquino. El viernes estuvo en esa casa de estudio Miguel Ángel Navarro Quintero; platicó con maestras y maestros, decanos de la docencia. Por lo pronto, ya están saliendo de esta pesadilla.
Y vamos a seguir esperando para que los funcionarios de Navarro Quintero se pongan las pilas en todos los casos de corrupción. Que no se hagan de la vista gorda para que los directivos que mencioné, sigan funcionando a perpetuidad y cubriéndose con ese halo de impunidad otorgado por el cacicazgo.
Apostador de Cuacos