RIGOBERTO GUZMÀN ARCE
PLACEANDO
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La ciudad tiene la intensa conexión para cruzar del pasado al presente y viceversa. Los invito a caminar después de que se hayan instalado en algunos hoteles cercanos del centro de la ciudad. Quizás te hospedaste en el hotel Monarcas por la calle Prisciliano Sánchez, a una cuadra de la Parroquia Santo Santiago. También puede ser que estás en el hotel boutique Marqués de Minas, esquina de la calle Justo Barajas y P. Sanchez, un recinto del siglo XIX, patio central con habitaciones de nombres de las minas aledañas a Ixtlàn. El Hidalgo en la avenida principal y 5 de Mayo. Cuando escribo o digo Avenida Hidalgo es evocar parte central de nuestra historia la Calle Real que me traslada, me conecta en milésimas de segundo en el espacio quieto y también transformado, el aquel que se conservaba en los recuerdos de mis abuelos y el de hoy, el bullicio en la plaza General Eulogio Parra. El tiempo gastado a través de los años. Siento escalofríos cuando mi imaginación me hace vivir como un niño en el siglo XVIII, por esas calles antiguas y sus casas de teja y adobe, donde el tráfico eran las remudas de arrieros, la vida básica. La conexión del siglo XIX, los intensos movimientos y vendimia de insumos y víveres para mineros. Ixtlàn de tiendas en su centro de solares. Los mesones en todos lados de la Calle Real de polvo y piedra, el sonido de herraduras, olores a otros vientos, viajeros en su trajinar en diligencias, carruajes. La presencia de la energía eléctrica. Después la llegada del dinámico y estruendoso ferrocarril donde era todo un acontecimiento y más en domingo para ser testigo quién llegaba quién se iba, en una fiesta familiar como costumbre. Los trapiches a las orillas de los ríos Grande y Chiquito. El olor y sabor de caña. Los artesanos del barro desde sus orígenes en el Barrio de los Indios. Ixtlàn de olores distintos, manos creativas, labradores y el advenimiento de la carretera Internacional 15 y el crecimiento comercial, el tráfico de autos y camiones, la exportación de papa, la apertura de los medios de comunicación, desde las señales de varas de designios, el telégrafo, el correo, ondas de radio y televisión del siglo XX y hasta el internet como el poderoso saludo a la vida virtual, impacto social. Un vendaval de íconos que trastocan mi alma, pero me encanta vivir con el pasado en mi frente. Ixtlàn siempre en evolución y en su crecimiento un tanto desordenado, ha podido, hasta ahorita, ir superando lo fuerte de la pandemia Covid 19 en su adaptación. Comerciantes no pudieron sobrevivir en pagar renta, otros buscaron el novedoso y masivo servicio a domicilio. Pugnaron por publicitarse en las redes sociales. ¡Se ha diversificado el comercio y sobretodo surgen los nuevos comerciantes de la segunda década del siglo XXI! Llegó el futuro, aquí están los jóvenes y los celulares como una herramienta eficaz y sus negocios en línea desde sus casas.
Bien, seguimos, de igual manera en el hotel Roma en el pleno corazón de la ciudad. Bienvenidos a caminar, se necesita que porten ropa y zapatos cómodos sin importar la estación porque la ciudad cuenta con un clima agradable sin extremos de calor o de frío.
Vamos a entrar de poniente a oriente el llamado Portal Largo o Miguel Hidalgo, uno de los símbolos ixtlenses. Fue construido una parte por la familia Partida en 1892, una familia emprendedora en el comercio. Originalmente existía lo que hoy es la presidencia municipal que se remonta al siglo XVIII, y en los años treinta del siglo XX se completa los tres espacios para formar el portal actual. Ante ello surgieron tal cantidad de vendimias y negocios.