CONCLUSIONES FINALES SOBRE EL CARISMA:

Por Luis Melgar Carrillo. (lumelca@live.com.mx)

Realidades ha venido publicando todo este año, textos relativos al aumento del carisma personal. Los principios mencionados en los artículos anteriores, son principios que conducen al aumento de la capacidad de proyectar el liderazgo. La gran mayoría de estos mensajes llevan implícito un mismo espíritu: Amar a los semejantes en la misma proporción de amarse a sí mismo. Una persona que se ame genuinamente, es capaz de aprender a venderse. Venderse es una característica necesaria para incrementar el carisma personal.
Alguien que ama a los demás tendrá abierta la propensión para dar, que es el principio denominado como generosidad. Los grandes líderes como Simón Bolívar, Jorge Washington, Benito Juárez, Benjamín Franklin y muchos otros lo comprendieron, lo aplicaron y encontraron la llave del liderazgo. Estos y otros grandes personajes de la historia, se esforzaron para dar, arriesgando aún hasta sus propias vidas.
La gente que los siguió percibió su deseo, por darle libertad, dignidad y mejores oportunidades al pueblo. No cabe la menor duda que estas personas hicieron evidente su gran avance espiritual y evolución a través de la generosidad con que se prodigaron.
Como se mencionó en el artículo referente a la solidaridad, Jesús es un ejemplo completo del espíritu de servicio en favor de los demás. Dio panes y peces, cambió el agua en vino, sanó enfermos, dio vista a los ciegos, liberó de demonios a los cautivos, hizo caminar a los paralíticos, enderezó a jorobados, restauró manos secas y, finalmente ofrendó su vida misma en favor a los demás. Nadie podrá dudar, del grado tan grande de evolución de este gran líder.
Jesús fue crucificado a los 33 años. Fue tan alta su influencia en su corto paso por la tierra, que marcó una división en la medida del tiempo: Se dice antes y después de Cristo. Como es bien sabido, aún dos mil años después de muerto sigue siendo líder espiritual, para millones de personas que lo siguen. También como reflexión, se puede analizar que cuanto más se está dispuesto a dar, más lejos se está de aferrarse a aquello que de lo cual se está despojando. Nada de lo que una persona pueda acaparar en su paso por la tierra, se podrá llevar cuando muera. Alejandro Magno lo sabía y por eso pidió que en su cortejo fúnebre, lo llevaran con las manos por fuera, para mostrar que nada de lo que acumuló en su vida se llevaría. Lo llevaban con las manos vacías. Jesús lo enseñó en relación a los graneros que pensaba construir el hombre rico, mencionado en el evangelio de Lucas.
Por otra parte en relación a la crisis de autoridad de los países latinoamericanos, hay una serie de preguntas y cuestionamientos clave, que inducen a la reflexión, cuando se está en busca de nuevas generaciones de dirigentes. Un gran ejemplo de este tipo de cuestionamientos es el siguiente:
Los niños desde muy pequeños han aprendido a acaparar por medio del juego de la piñata. Este diabólico juego también le enseña al niño, a arrebatar y quitarle a los demás, con el propósito de atesorar para sí mismo. Esta enseñanza conduce en general a cultivar la actitud de quitar, en vez de la actitud de dar.
Una segunda pregunta es la siguiente: ¿De qué manera se puede romper el círculo en estos niños y adolescentes, cuando los padres y abuelos en general tampoco están dispuestos a dar? ¿Cuál es el ejemplo de vida que les pueden impartir? Se debe tener presente que la mejor manera de educar es con el ejemplo.
Una tercera pregunta es: ¿De qué manera pueden asimilar los jóvenes los valores eternos de la historia, si los padres y abuelos permanentemente mienten, son deshonestos e injustos y están dispuestos a ofrecer soborno, para corromper a las autoridades?
La otra gran pregunta es: ¿Cuál es la magnitud de las inversiones que se tienen que hacer para tratar de hacer cambios en los programas de educación que incluyan el cultivo de virtudes como la generosidad, la verdad, la honorabilidad y el honor, la disciplina, la solidaridad y la justicia como partes importantes de la enseñanza?
Por lo que se ha visto con hechos muy evidentes, es que muchos de los educadores, están dispuestos a romper vitrinas, bloquear el paso de trenes, quemar automóviles, y hasta a matar para alcanzar mejores condiciones laborales y salariales. Las prácticas cavernarias de algunos maestros sindicalizados, han puesto en evidencia su incapacidad de inculcar valores, que evidentemente no son parte de su personalidad. ¿Cómo pueden estos maestros dar el ejemplo, para inculcar valores, que ellos mismos adolecen?
Las respuestas a las interrogantes planteadas no son fáciles. Sin embargo el gran reto es luchar por que esta decadencia en la formación de las nuevas generaciones cambie. Lo primero que se tiene que hacer es que cada persona tome conciencia del déficit de enseñanzas que está limitando hacia el aumento del carisma. Dentro de esta toma de conciencia es importante la reflexión del grado de internalización individual que es necesario que asimilen las nuevas generaciones.
No se puede dar lo que no se tiene, de la misma manera que no se puede aconsejar ni enseñar lo que no se sabe. De manera paralela es fácil concluir que no se puede inculcar unos valores que no se poseen. Por esa razón la gran conclusión final es que el gran reto para el gran continente, es que los adultos involucrados en la educación de las juventudes, inicien por cultivar para sí mismos, los valores eternos que ha atesorado la humanidad a través de los siglos. Que Dios nos ayude en ese esfuerzo.