Por Luis Melgar Carrillo cel. 311 267 32 96

Cuando se conversa con una persona, se puede distinguir fácilmente si se trata de alguien equilibrado, que ha recibido en su infancia un trato amoroso, matizado de estímulos positivos.  También se puede observar si se trata de una persona que en su niñez fue víctima del mal trato y del desamor.   Aún sin conversar, cuando se cruza en la calle con un desconocido, se puede detectar lo mismo.   Una personalidad equilibrada se conduce sin temores,  Generalmente las personas desconocidas cuando van caminando por la calle, con su comportamiento revelan su grado de evolución y desarrollo personal.

Por ejemplo, si de pronto un desconocido lo mira a uno.   Suele ocurrir que en el momento que una persona equilibrada detecta que lo observan, vea directamente a los ojos a quien lo mira.   Es muy frecuente que el desconocido, cuando es sorprendido observando a otro, aparte la vista.   Una persona estable y altamente evolucionada, cuando ve a un desconocido, si se cruzan la vista generalmente lanza una sonrisa inocente, acompañada de un “buenos días o buenas tardes”.    Ese pequeño saludo no implica ningún deseo de establecer una conversación.   Simplemente es la proyección sana de una norma de cortesía.

Una persona conocedora puede detectar que muchas personas, revelan un déficit de evolución personal.    Ese déficit habla de personalidades temerosas y relativamente enfermas.  En América Latina, una manera de proyectar este tipo de deficiencias se suele observar por el alto grado de alcoholismo, y aún de drogadicción.   Sobre este tema se ampliará en otros artículos.

Mirar directamente a los ojos sin apartar la vista es un reflejo de una personalidad segura.   Las personas con alta experiencia en selección de personal le ponen mucho cuidado al movimiento de los ojos, en el momento de lanzarle al candidato entrevistado preguntas difíciles.   Como ejemplo de preguntas difíciles, se puede mencionar la siguiente:  “¿Que dijo usted en la empresa en la cual actualmente trabaja, para solicitar permiso para asistir a esta entrevista?”  Un candidato que proyecta mucha seguridad, ante ese tipo de preguntas, mira directamente a los ojos del entrevistador y con una sonrisa en los labios da una respuesta inteligente.

Como ejemplo de formas en que se pueden detectar si alguien presenta una personalidad segura, están las siguientes:  la manera de estrechar la mano.   La manera de sentarse.   La manera de pedirle a una muchacha si desea bailar.  La reacción cuando se detecta que ha cometido un error. Y, en general, el tipo de reacciones naturales que se proyectan ante lo que se pueda identificar como una situación inesperada o adversa.   Una personalidad altamente equilibrada y segura, reacciona con naturalidad ante las adversidades.   Es el producto de un hogar estable.

Un hogar en el que los padres constantemente se gritan y agreden, conduce a que los menores crezcan con temores.    Los padres son los pilares sobre los cuales el pequeño fomenta su estabilidad.  Si permanentemente están en crisis, no son tan seguros como necesita tenerlos.   Por otra parte, un pequeño que es agredido fisica o verbalmente, también crece con temores.   Aún una constante avalancha de burlas hacia el pequeño, condiciona una personalidad temerosa. 

Por el contrario, el hogar puede ser el epicentro en el que constantemente se le están mencionando al menor sus cualidades.    Por ejemplo, hacerle ver lo inteligente, audaz, valiente, trabajador y en general sus aciertos.    Ese esfuerzo de decirle constantemente las actitudes positivas que se le observan, fortalece su personalidad.   La constante repetición de estímulos va generando una personalidad que poco a poco va afirmando su autoestima.

El pequeño aprende a identificar que se trata de verdaderos aciertos, si los padres emiten sus  comentarios genuinamente.  En otras palabras, lo que se le diga al niño tiene que ser verdad.   Esa condición conduce a que los padres deben estar muy atentos a los aciertos que tiene el pequeño.   Entonces, ante esos aciertos,  mencionarle que lo han observado.    Esa mención, acompañada de una caricia positiva, es la catapulta para ir formando en el niño, una personalidad segura.    Por ejemplo decirle con una sonrisa: “Carlitos, tiraste la basura al cesto.   Muy bien”

Lo anterior implica un esfuerzo de parte de los padres para atender lo que el pequeño hace.   Tratando de detectar sus logros.   Esa observación, acompañada de estímulos positivos, es un camino directo para cultivar en ellos una personalidad triunfadora.