Triste panorama para la clase trabajadora actual, al llegar a la vejez

Por Sergio Mejía Cano

Cuando se implantó en nuestro país el modelo chileno de la Administración para el Fondo del Retiro, la famosa “Afore”, esto fue motivo para que muchas industrias, negocios y empresas, incluso paraestatales y públicas, dejaran de jubilar a sus trabajadores, reformando sus Contratos Colectivos de Trabajo o imponiendo nuevos contratos, tal es el caso que hicieron los concesionarios de las empresas ferroviarias que sustituyeron a los Ferrocarriles Nacionales de México, poniendo de pretexto que ya con las afores tenían asegurada su vejez.
Sin embargo, no ha sido así del todo. A veces es imposible no pensar en la sentencia a la que llegamos muchas personas al cumplir determinada edad y más, cuando se llega a la tercera edad, de que todo tiempo pasado fue mejor; aunque obviamente que, cada quien habla de la feria como le va en ella. Pero el problema estriba en que hoy en día, gran parte de las nuevas generaciones, aparte de ya no contemplar que con el tiempo los jubilarán en sus trabajos, para mucha gente será muy difícil llegar a recibir una pensión; y si bien están las afores, ahora con motivo de la pandemia, se ha documentado que muchas personas pidieron dinero de las afores para poder paliar en parte sus gastos cotidianos, reduciendo así las semanas de cotización ante el Sector Salud; pero también están las personas que no cotizan ni han cotizado en el Sector Salud y que por lo mismo, no tienen ninguna cuenta dependiente de las afores.
Hasta el día de hoy, aún hay gente que no puede acceder a una pensión ni con la ley 73 (1973) del IMSS que pide 500 semanas de cotización para lograr una pensión bajo esta ley; así que mucho menos, las personas que ya tienen que acogerse a la ley del 97 (1997) que, si bien en un principio pedía 1250 semanas de cotización y, que afortunadamente se redujo a 750 semanas de cotización, desde luego que muchas personas no lograrán esta meta debido a que muchas empresas, industrias y negocios no aseguran a sus trabajadores o no los dejan generar derechos laborales despidiéndolos al llegar a determinada cantidad de años laborados, pero bajo contratos mensuales que, así un trabajador alegue que tiene diez o 15 años laborando en determinada empresa, el patrón por lo regular le demuestra que siempre trabajó bajo contrato mensual o por honorarios o simplemente les hacen un cuento chino ante las Juntas de Conciliación y Arbitraje que, por lo regular, éstas están casi siempre a favor de la parte patronal, dejando en la indefensión al trabador, y ahí te vez.
Y otro hecho lamentable que podría impedir que los trabajadores lleguen a cumplir con las semanas requeridas de cotización para llegar a recibir una pensión es que, algunas empresas despiden a sus trabajadores al cumplir determinada edad, sobre todo cuando están por cumplir los 40 años de edad y, para que estos trabajadores logren acomodarse en otros trabajos es muy difícil, pues en la mayoría de los trabajos se solicitan personas con un máximo de 35 años de edad. Así que esta gente que queda desempleada por la edad y que, por la misma ya no es aceptado en otros empleos, ¿qué va a hacer cuando llegue a la edad de cesantía? Pero no nada más al llegar a esta edad mayor a los 60 años de vida, sino ¿qué podría hacer en el ínterin? Pues muchas de estas personas son las que recurren a la economía informal o hacer lo que se pueda con tal de no morirse de hambre; pero ya sin cotizar en el Sector Salud, teniendo que decirle adiós a una pensión al llegar a la vejez. Sin embargo, hay voces que dice que afortunadamente ahora están las pensiones para las personas de 65 y más edad, pero ¿y mientras? Si una persona queda desempleada entre los 35 o 40 años de edad, y ya no puede encontrar un trabajo con las prestaciones requerida o al menos en donde le den seguridad social, ¿qué va a hacer, si tiene 40 años de edad, mientras llega a los 65?
Hay gente a la que se le facilita entrar a la economía informal, y hay gente que sabe hacer trabajos de fontanería, electricidad, de construcción, carpintería, etcétera; pero también hay gente que no se le da para hacer otras cosas más que para la que está capacitada o lo que aprendió en su anterior trabajo o que simple y sencillamente no saben hacer nada de nada; porque es bueno recordar que para todo hay gente, y de que los hay, los hay que nada más se les dio para trabajar en oficios administrativos y no manuales; aunque la necesidad hace que mucha gente aprenda en el camino; pero no a todos se les da.
Sea pues. Vale.