RIGOBERTO GUZMÁN ARCE
ATRACCIÓN
Por naturaleza la atracción existe, y a través del tiempo y espacio, pero en diferentes circunstancias se vive la situación de incertidumbre que te cimbra el alma, los huesos, todo. Mis abuelos maternos sin cruzar ninguna palabra en el pueblo lleno de pinos se enamoraron. Ella vendía cena ayudando a su mamá Refugio, él la veía en las noches arriba de una cerca de piedras como tecolote. No se conocían la voz, pero escuchaban los estallidos del corazón. Cuenta la leyenda que el mirarse bastaba para sentirse correspondido. En un tiempo de miedos, donde se vigilaba era un laberinto conversar a solas, una odisea sentimental. Se sentía los latidos suspirandose teniendo la última imagen en la memoria. Imaginar que se estaba cerca. Vivir una agonía dulce, desesperación de ternura y otras veces terrible. Después ir al arroyo por agua o lavar ropa, el hombre agazapado entre los riscos, admirando en pausa sin dejarse ver y esperando la mirada de complicidades. Estar en la capilla y ver pasar a la dama acompañada, buscando una señal, la mirada ansiada, el encuentro con los ojos. Mirarse nada más, eso bastaba para llevarse el fuego y sentirse encendido durante la ausencia hasta volverse a ver. Otras veces necesitar de un cómplice cercano a ella, mandarse saludos y recibir la correspondencia de igualmente. Dejar recados en las ranuras de los adobes por el camino que se recorrían y dejar la respuesta. Besar el papel como su fueran los labios. Estar en el cine después de insistir meses para sudar juntos sin tocarse la piel, la infinita mano de distancias de años luz. O no se regaló el beso bajo el portal y en la noche solitaria cuando acompañar era lo máximo. Escribir cartas y poemas de amor delineando las pasiones, consumirse a fuego lento. Un beso un imposible. Dedicarse canciones y la identidad de la letra y melodías, sentir pájaros encendidos en las navegaciones azules, mientras la sangre se tornaba como ardiente vendaval. Pensarse, regalarse objetos para sentirse cerca y que no te olviden en sus días y noches cotidianas. Estar en sus sentimientos, vivir en sus pensamientos. Escribirse y decirse palabras bellas. Volver al arranque de pétalos cuando la flor diría nuestros destinos: me quiere no le quiere, ejercicio de la duda. Las circunstancias cambian con la tecnología, ya escribiré de lo moderno, de lo actual de la atracción, del amor y sus manifestaciones como lunas y estrellas en la danza maravillosa de los sentidos.
Busqué lo que significaba esta palabra reels en Google y lo dejo como un pequeño video que dura algunos segundos con alguna imagen y fragmento de canción. Ya tengo quizás un mes donde comparto algo de lo que me gusta, la música aquella y el recuerdo de alguna fotografía antes de que se haga efímera. Facebook representa un archivo, parte de mi memoria, capturar el instante. Vivimos tiempos vertiginosos y hay que adaptarnos. Me gusta recordar, y generalmente cuando escribo escucho música para crear el ambiente de fuego o hielo, desatar o dirigir las pasiones. Los reels son mis aliados para recordar aquellos bellos momentos del amor. Es un pedacito de mi intimidad. Me gustan las canciones de antaño, las románticas. Disfruto y revivo desde la oscuridad para clarificar mi alma. Tengo días de reposo, lo necesito, mi cuerpo y corazón lo pidieron y bajé la intensidad, pronto dejaré de realizar algunas actividades comunitarias para concentrarme en escribir la novela de amor que he pospuesto ya varias veces, primero por no tener dinero para viajar a Guanajuato, después la pandemia, entonces tendré que escribirla en condiciones actuales, viajes a Tepic y Jala para recrear la atmósfera donde se desenvolverán los personajes, los diálogos, las caminatas, los encuentros y rupturas. No sé si me vuelva a gustar escribir presionado o cambiar ya para siempre el que la escritura sea en un remanso. De chavalo me desvelaba escribiendo, ya no. Ahora es bien desayunado y sin ruidos, pero sí con fragmentos de canciones, y los reels serán de gran valía, se levanta el corazón y baila y canta en la ceremonia hermosa que es la vida.