Por Sergio Mejía Cano
La influencia de los medios para crear fama de todo tipo

Si bien la mayoría de los políticos (con sus raras excepciones, desde luego), han dejado mucho que desear, sobre todo en el ámbito legislativo, hoy en día la descomposición de gran parte de la sociedad se ha hecho evidente, a la hora de elegir a cargos de elección popular a determinados personajes, tanto de la farándula como del mundo deportivo y de otros rubros en donde los medios noticiosos se encargan de inflarlos como globos, para después reventarlos si no cubrieron las expectativas deseadas.
Cuando el futbolista Javier Hernández Balcázar, conocido en el ámbito deportivo como “el Chicharito”, estuvo en su momento en lo más alto de su fama, hubo voces que afirmaban que, si en ese momento algún partido lo hubiese lanzado para cualquier cargo de elección popular, habría ganado de calle y con la mano en la cintura, ¿por qué? Pues nada más por su fama como deportista y por estar en la mente de muchos mexicanos de ambos sexos, pues en todos los medios de deportes tanto impresos como de radio y televisión, así como en los portales de internet dedicados a la reseña de deportes, el Chicharito aparecía constantemente; se podría que hasta en la sopa había chicharito. Lo bueno es que ningún partido político aprovechó esta idea, pero sí pensaron en Cuauhtémoc Blanco Bravo, quien ya iba de salida, pero que aún conservaba esa fama bien ganada, porque sea lo que sea, sí destacó como un buen futbolista; y si bien su fama iba en declive, la que aún conservaba fue aprovechada para postularlo como candidato a la Presidencia Municipal de Cuernavaca, Morelos y posteriormente como gobernador de este mismo estado de Morelos.
Y desde luego que los resultados saltan a la vista, confirmando una vez más que un político improvisado tenderá siempre al fracaso absoluto, y no nada más los del ámbito deportivo, sino de la esfera empresarial y también del espectáculo. He ahí el caso tan emblemático de Vicente Fox Quesada que, cada día que pasa se hace más y más evidente que fue una creación a modo para tener un títere muy manipulable en la Presidencia de la República; y si bien pudo haber destacado como empresario de una empresa refresquera, lo que sí demostró abiertamente fue que no es lo mismo administrar un país que una Nación. Fox Quesada, demostró también que, nunca supo el lugar que ocupaba y más, cuando en una conferencia de prensa, ante una cuestión de parte de unas reporteras, al parecer de la revista Proceso, respondió con su ya clásica frade de “¿y yo por qué?
Desde hace pocos años, muchos políticos de cepa, han reconocido que hoy en día, el público elector le tira más al mono o mona que a las siglas de un partido político, de ahí que se hayan puesto de moda los políticos denominados como chapulines o saltimbanquis, y no nada más por estar saltando de un puesto a otro, sino al cambiarse de partido político dejando claro que las ideologías no cuentan para nada cuando del acomodo personal se trata; de ahí que con una buena campaña bien pagada, sobre todo en los medios informativos tanto de radio y televisión, y ahora mediante el internet; y aunque la televisión abierta ya no tiene tanta penetración en la ciudadanía como antaño, de todos modos su influencia mediática puede hacer que se haga pensar de más en determinada persona que quiere y pretende que la gente la esté viendo y recordando a cada instante, y es en donde los encargados de la mercadotecnia buscan la imagen adecuada y más si esa persona es joven y de buena presencia. He ahí el cado de Enrique Peña Nieto, quien cautivó a infinidad de mujeres que, se fueron con la finta de su relativa juventud y buena presentación y, aunque demostró de inmediato estar hueco de la cabeza, aun así, muchas mujeres decían que iban a votar por él, porque

“estaba guapo”.
Y ahora, el partido Movimiento Ciudadano (MC), ha pensado en un actor de poca monta, más famoso por sus escándalos tanto de joven en la era salinista, contados por él mismo, como ahora como empresario hotelero, como candidato a la gubernatura del estado de Quintana Roo, sin importar quizás, si tiene algún gramo de pensamiento político congruente, sino tal vez nada más porque podría aún tener relativa fama con algunos de sus contemporáneos; pero de ahí en más, nada de nada, porque ha estado más ocupado en otras cosas que en sopesar la situación de lo que ocurre en esa entidad y desde luego en el país entero, ya no se diga en el mundo, pues es muy probable que haya estado en su burbuja de cristal, sin ver más allá.
Sea pues. Vale.