Por Sergio Mejía Cano
Los repartidores y carteros desorientados

Recientemente se dio a conocer la noticia, tanto a nivel nacional como internacional, de que el telescopio “James Webb”, había llegado a su destino para orbitar en torno al Sol, y de que es el telescopio de mayor alcance conocido hasta hoy y de que, de acuerdo a su ubicación, tendrá un alcance para llegar a lugares del universo hasta hoy desconocidas; sin embargo, aquí en nuestro planeta existen personas de diversas edades, incluso de la tercera edad que, desconocen los puntos cardinales.
Quizás parezca muy baladí el siguiente comentario; pero por más insignificante que pudiera parecer, en verdad que sí es de llamar la atención el que haya personas que no se ubiquen en donde está el norte, el sur, el poniente y el oriente, así que tal vez de ahí venga el que cuando alguien anda perdido se diga comúnmente que anda desorientado; a la mejor porque todos los días el Sol sale por el oriente y, si se pierde esta ubicación, pues se supone que se ha perdido el oriente y de ahí la desorientación.
La nomenclatura de la capital nayarita está diseñada precisamente por los cuatro puntos cardinales, siendo el eje las avenidas Allende y México, y esto, porque el nombre de las calles no cambia, pero sí se diferencia por norte-sur y oriente-poniente. De la avenida México hacia la estación del ferrocarril es el oriente y, hacia el Parque Juan Escutia el poniente; y de la avenida Allende hacia la colonia Mololoa es el norte y, hacia La Cruz de Zacate el sur.
El problema es que, hoy en día en que han proliferado los repartidores de todo tipo de mercancías, muchos de ellos se equivocan al ir a entregar alguno de esas mercancías, precisamente por no preguntar, al no decir la nota del pedido, si el domicilio a procurar es sur, norte, oriente o poniente, dejando muchas de las veces los pedidos en forma equivocada teniendo que volver a dar otra vuelta para enmendar el error; pero no nada más los repartidores de mercancías se equivocan, sino también carteros o repartidores de correspondencia, queriendo entregar cartas o paquetes en un domicilio que no corresponde.
Varias veces en el domicilio de un servidor, se han dado casos de equivocación porque el repartidor o la repartidora de algún pedido o correspondencia trae calle y número correctos, pero no si es oriente o poniente. Varias veces han llegado al domicilio en donde moro repartidores a entregar un pedido y, al decirles que ahí no hemos pedido nada, se cabrean y mostrando la nota del pedido, afirman que ahí es; sin embargo, al preguntarles si es oriente o poniente, no saben qué responder, por lo que se les tiene que explicar cómo está dividida la nomenclatura de la ciudad; ¿la qué? La nomenclatura, ¿y eso qué es? Por lo común es la reacción primaria de varios repartidores, además de que, cuando les dice uno que ahí es el oriente, y que el domicilio que busca queda al poniente, allá en las inmediaciones del parque Juan Escutia, evidentemente se sacan de onda, y van para atrás.
Cierta vez, al ir trabajando en un tren de pasajeros, salió a uno de los vestíbulos una pasajera de origen taiwanés, en donde un servidor iba vigilando el rodaje del tren, para solicitar si podía tomar unas fotos del paisaje desde ahí, y como dio la casualidad de que yo traía una cámara fotográfica, le pedí que se tomara una conmigo a lo que aceptó de buen grado. Al asomarse al camino, señaló firmemente hacia el poniente, diciendo en su corto español que, hacia allá quedaba el océano Pacífico; para después comentar que estaba en un intercambio de estudios en México, y que, al ir a conocer Oaxaca y otros estados, le sorprendió saber que, al igual que los ancestros de su país, en las etnias autóctonas que le había tocado visitar, sus habitantes indígenas

concebían seis puntos cardinales; ¿seis? Sí, respondió: oriente (este), poniente (oeste), norte, sur, arriba y abajo. Esto me hizo recordar a una maestra de la secundaria que ya nos había hablado de “arriba y abajo”; y continuó comentando la taiwanesa que, según lo que había estudiado, también las naciones legítimas del norte del continente americano, concebían esos seis puntos cardinales, pues al igual que sus antepasados y los de aquí, le daban gran importancia a lo de arriba y a lo de abajo, pues eran de gran importancia para la ubicación, pues arriba estaban las estrellas que, en un principio sirvieron como la brújula para saber hacia dónde se iba y se estaba, tiempo de siembra y cosecha, y abajo, para sentir y saber la dirección del viento.
Sea pues. Vale.