El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, pidió el martes una pausa humanitaria de cuatro días de los combates en Ucrania por la Pascua Ortodoxa, con el fin de permitir el paso seguro de los civiles que salgan de las zonas de conflicto y la entrega de ayuda humanitaria a las zonas más afectadas.

Guterres dijo que la organización estaba presentando planes detallados a las partes y que estaba preparada para enviar caravanas de ayuda humanitaria a Mariúpol, Jersón, Donetsk y Lugansk a partir del Jueves Santo y hasta el domingo, fecha de la Pascua Ortodoxa, que celebran la mayoría de ucranianos y rusos.

“Las necesidades humanitarias son extremas. La gente no tiene comida, agua, suministros para tratar a los enfermos o heridos o simplemente para vivir el día a día”, externó Guterres a periodistas en Naciones Unidas en Nueva York.

La invasión a Ucrania por parte de Moscú, el mayor ataque a un Estado europeo desde 1945, ha causado miles de muertos y heridos. Más de 12 millones de personas necesitan hoy asistencia humanitaria en el país, indicó Guterres.

El cese del fuego humanitario entre las fuerzas ucranianas y rusas en Ucrania no está en el horizonte ahora mismo, pero puede ser posible en un par de semanas, apuntó el lunes el jefe de ayuda de la ONU, Martin Griffiths.

Los funcionarios de ayuda de la ONU están planeando enviar una caravana humanitaria en los próximos dos días a la región oriental de Donetsk, donde los separatistas respaldados por Rusia declararon una república, y desde allí los suministros de ayuda irían a Lugansk, otra región separatista.

“En lugar de celebrar una nueva vida, esta Pascua coincide con una ofensiva rusa en el este de Ucrania. La intensa concentración de fuerzas y potencia de fuego hace que esta batalla sea inevitablemente más violenta, sangrienta y destructiva”, añadió Guterres.

“La embestida y el terrible número de víctimas civiles que hemos visto hasta ahora pueden palidecer en comparación con el horror que se avecina”.