Es la tercera vez que limpian el cenote Chen Há en Kopomá, Yucatán, donde es constante el hallazgo de medidores; alertan de amenaza a la vida silvestre tras hallazgo de peces muertos y cadáveres y cráneos de cocodrilos.

En el cenote Chen Há de Kopomá, Yucatán, fueron localizados 27 medidores de electricidad durante las labores de saneamiento a cargo del grupo Expedición Grosjean; es la tercera vez que limpian este lugar.  

Dichas labores se realizan de manera altruista debido a que en años anteriores en este cenote se ha encontrado una gran cantidad de medidores de la CFE, lo que contamina el agua y el suelo de los alrededores. 

Ante esto Sergio Grosjean, presidente de Expedición Grosjean, denunció que la situación es crítica y que las autoridades municipales y estatales han hecho caso omiso a sus advertencias con respecto a la situación en que se encuentran muchos de los cenotes del estado. 

“La situación es grave y ante la apatía de las autoridades de hacer algo al respecto, alguien tiene que hacer algo, venimos en el 2020, ahora en el 2021 el año pasado, regresamos ahora porque vemos que simplemente las autoridades han hecho caso omiso de nuestras advertencias, de nuestros llamados como población” expresó Grosjean. 

El peligro que representan estos medidores radica en los materiales altamente contaminantes de los que están hechos, tales como bromo, plomo, cobre y aluminio.

Además, el grupo también ha encontrado cadáveres de peces, esqueletos y cráneos de cocodrilos en el cenote lo que les hace suponer que hay una amenaza real a la vida silvestre debido a esta contaminación. 

Aunque esta labor la hacen llevados por un sentido de responsabilidad hacia el medio ambiente, Grosjean y su equipo reconocen que cada año se vuelve más difícil esta actividad.  

“El problema es que cada vez es más complicado porque es a mayor profundidad. Los medidores ya no están expuestos, están debajo de una capa gruesa de sedimento y en esta hay que entrar con detectores de metales”, comentó.

Luis Felaco, uno de los cinco buzos que participaron de esta limpieza, tuvo un inconveniente al sacar uno de estos medidores y se cortó uno de los dedos con un cristal roto. Dijo que para ellos (los buzos) puede haber gran variedad de peligros y dificultades al momento de realizar su labor, pero era parte de su responsabilidad cuidar estos cuerpos de agua.

Recalcó que este trabajo sólo lo debe realizar un profesional altamente preparado. 

El primer año que se realizó este saneamiento sacaron 117 medidores, el segundo 94 y ahora fueron 27, por lo que hacen un llamado a los diferentes niveles de autoridad para solucionar este problema.