Semana movida

Asunto 1

Durante los últimos días hemos vivido diversos asuntos en materia política. Desde la votación para la revocación del mandato hasta los reveses que el gobierno ha sufrido en el Poder Legislativo. Estamos en el cuarto año de gobierno y parece que todavía queda mucho por discutirse y aprobarse. Yo sigo sin entender a aquellos grupos que únicamente se dedican a entorpecer y criticar al poder Ejecutivo.

Le quiero proponer un ejemplo, estimado lector.  Imagine que es un profesor dedicado a la docencia desde hace muchos años. Todos los días a pesar de la amplia experiencia que ya tiene le gusta actualizarse y seguir preparando la materia que tanto conoce. Ha coincidido por cientos, o miles, de alumnos y es conocido por que todo mundo lo quiere. Sin embargo, llega un día en donde un grupo de estudiantes quieren “echarlo” porque no lo quieren.

Este grupo de alumnos únicamente se dedica a criticarlo. Tampoco hace la tarea y se quejan con absolutamente todos.  Es un horror querer compartir tiempo con ellos.  El maestro, el querido y consentido por todos, hace su máximo esfuerzo por tratar de integrarlos con los demás. Lastimosamente él también falla. Estos niños que para ser sincero no son más de tres, llegan a colmar la paciencia de hasta los más pacientes hasta qué les pregunta, ¿bueno y qué es lo que quieren?

Ante semejante pregunta no saben qué responder. Se sienten incómodos y miran hacia todos lados.  Hasta que uno de ello por fin dice: “No nos gusta lo que hace usted, queremos que cambie, pero no sabemos qué debe hacer o qué puede hacer para cambiar.

Esto que parece un poco exagerado es reflejo fiel de lo que pasa en la política nacional.  Todo el mundo se queja, principalmente los partidos políticos de oposición.  También la gran mayoría de la sociedad civil crítica y dice que la situación en que vivimos debería ser mucho mejor. Pero al igual que los niños del cuento saben qué quizá las cosas no van del todo bien pero no saben – o no se atreven- a mencionar qué es lo que se debería cambiar.

Por lo tanto, valdría la pena solicitar que cada vez que se critique al gobierno deban de darse también posibles soluciones. Eso de criticar por criticar habla mal de la sociedad en la que vivimos.  Si aspiramos a vivir en otro tipo d país los primeros que debemos cambiar somos nosotros.

Asunto 2

Dos años y medio después y seguimos hablando de la pandemia de COVID-19. Muchos nos han dejado, otros sufren de terribles secuelas que los acompañaran de por vida. Hoy, a diferencia de otras colaboraciones quiero hablarles de algo en particular, pero muy relacionado con el tema. Para fin de año, si las condiciones de vida y de salud lo permiten tengo ganas de viajar al extranjero. 

Lamentablemente la falta de información clara no es algo que me guste del todo.  Le juro que la información que me ha brindado la aerolínea, los hoteles a los que me gustaría llegar y lo que me dicen en la Embajada (que creo es la información más confiable), se contradice. Entiendo que ya no será posible (quizá nunca más) el dar datos concretos pues esto puede cambiar en cualquier momento.

Pero, ¿quién con confianza puede comprar un boleto de avión y hospedaje cuando nadie sabe nada? Hace poco conocí a una pareja que pretendía viajar a Canadá y que por no tener las vacunas correctas tuvieron que cancelar su vuelo y reprogramarlo (con el respectivo costo que eso implica) En esta nueva normalidad, ¿ha tenido la oportunidad de viajar? ¿bajo qué nuevas condiciones lo ha hecho? Me intriga mucho saber cómo nos adaptamos a la nueva realidad.

Hasta la próxima.

Luis Fajardo Velázquez

luisefeve@hotmail.com