Por Sergio Mejía Cano

Los riesgos por accidentes laborales, podrían estar en todos lados

En la página de Internet www.imss.gob.mx, se informa de que tanto el IMSS como el Sector Empresarial, preparan estrategia para prevenir accidentes de trabajo y mejorar la salud de personas trabajadoras. Y en donde se informa que, “al menos diez millones de trabajadores tienen algún padecimiento crónico-degenerativo y, que los motivos más comunes por los que un trabajador requiere una incapacidad, son lesiones como luxaciones, esguinces y torceduras, así como enfermedades respiratorias.

Está bien esto de la prevención, cosa en la que ya se ha trabajado constantemente en muchos centros de trabajo, bajo el esquema de “seguridad e higiene”; pero el problema es que de nueva cuenta salta aquello de que si los accidentes nacen o se hacen o como se dice también coloquialmente: qué fue primero, el huevo o la gallina. Y esto debido a que en muchas ocasiones los accidentes vienen por sí solos y sin esperarlos; claro que también los hay por imprudencia y descuido; pero por lo general, muchos de los accidentes son fortuitos e inesperados.

Desde siempre ha habido personas que presumen que su trabajo es más peligroso que otros. El problema es que peligro en donde sea lo puede haber, así sea en una obra en construcción que en una oficina, por más seguro que se considere el trabajar en una oficina bajo techo, pero los accidentes pueden ocurrir sin esperarlos sin que nazcan o se hagan, sino que simplemente porque pasan.

Unos albañiles pueden estar trabajando encima de un andamio y este de pronto se rompe de sus amarras o se quiebran las tablas en donde pisan los trabajadores, así se hayan revisado las consistencias de los cables que sostienen el andamio y las tablas que lo conforman; pero de pronto estas ceden y van para abajo los trabajadores, lo mismo cuando un albañil sube o baja en una de las escaleras improvisadas que suelen poner en una obra en construcción y cuyos peldaños ceden al paso y peso del trabajador. Y a propósito de escaleras, hasta las de un edificio de oficinas podría significar peligro si quien va subiendo o bajando resbala o da un traspié o que el barandal se rompa; o ya para ser más drásticos aún, si el elevador cae o se queda atorado y quienes están en su interior se asfixian si tarda mucho tiempo en llegar la ayuda.

Es común que, en una industria sucedan muchos accidentes ya sea por descuido o exceso de confianza de los trabajadores, por no portar el equipo de protección adecuado o porque falla alguna de las máquinas, compresoras, aplanadoras, tornos, etcétera. O, en determinado caso y, aunque se lea muy cruel, porque ya le tocaba sufrir a un trabajador el infortunio de un accidente laboral.

En 1969 un amigo de nombre Noé, que tocaba muy bien la guitarra en un conjunto musical del barrio, trabajaba en una fábrica de Hilados y Tejidos en la ciudad de Guadalajara. Al estar cuidando una máquina enrolladora de hilo, justo en el momento en que Noé se quitó las gafas protectoras para limpiarse el sudor que estas le causaban en la frente y sus ojos, se rompió el hilo que se estaba enrollando, pegándole la punta del hilo reventado o que se había acabado de enrollar, en el ojo izquierdo que, lo perdió debido a este accidente,

Las empresas concesionarias de los ferrocarriles en México, han prohibido a sus trabajadores en la rama de transportes, es decir, en trenes y máquinas de maniobras de patio, subirse o bajarse de las unidades cuando estas se encuentren en movimiento. Se argumenta que esto es con el fin de proteger y prevenir posibles accidentes a los trabajadores; sin embargo, lo que se intuye y, además, se coincide por antiguos ferroviarios y también activos, que esto, aparte de prevenir accidentes al poderse caer cuando el equipo tanto de tracción como de arrastre está en movimiento, es más bien para que las empresas ferroviarias se eviten broncas por accidentes de trabajo y no tanto para su protección; y esto debido a que es muy incómodo trabajar con máquinas o material rodante detenido, tanto en camino como en el patio de maniobras. Obvio que se entiende que, quienes hicieron y emitieron estas medidas son teóricos y no prácticos en el movimiento de trenes y máquinas de patio, pues desde siempre se trabajó al paso y movimiento del equipo haciendo esto mucho más fácil y práctico y, además, para que el trabajador contara con más habilidad y agilidad en sus movimientos, precisamente para evitar cualquier clase de accidente en determinado momento en que se tenía que estar ojo avizor en todo momento.

Sea pues. Vale.