Twitter

Asunto 1

No soy fan de las redes sociales. Me parecen demasiado complicadas, confusas y adictivas. El hecho de no poder distinguir entre lo público y lo privado, entre lo real y lo fake, me hace dudar mucho de lo que ocasionalmente llego a leer. Hace aproximadamente un año ingresé al mundo de Twitter y confieso que me siento embelesado por su contenido. Me imagino que también Musk sintió lo mismo, y por ello decidió comprar la aplicación.

Abundan las redes sociales en las que predomina el ocio y la vanidad. Cualquiera puede compartir cosas sin sentido: lo que está comiendo, su nuevo peinado, su coche último modelo, entre otras peculiaridades. Lo que tiene Twitter no lo tiene nadie y por eso es tan irresistible.  A través de ella podemos pensar y generar debate. Yo la utilizo mucho y me parece muy divertido el poder compartir ideas – discusiones- con personas con las que en otra situación no platicaría convencionalmente.

¿Por qué la compró uno de los empresarios más poderosos del mundo? Seguramente como buen hombre de negocios lo hizo para hacer más dinero.  De entrada, no me parece nada mal que cambie de dueño pues es bueno que pueda pasar por otras manos que tenga ideas frescas.  A final de cuentas la comunidad la hacemos todos con lo que publicamos diariamente.  Si no mejora el servicio al menos que no lo perjudique.  Algún profesor durante la maestría nos comentaba que en la actualidad la democracia se vive en Twitter. Varios años después me doy cuenta que no se equivocó.

Asunto 2

La iniciativa de reforma electoral que propone el gobierno federal me parece que deberíamos hacer el ejercicio de leerla y tratar de interpretarla. Desde ya los partidos de oposición han acusado que en ella hay un intento de desestabilizar a nuestras instituciones democráticas.  ¿Por qué creo que esta iniciativa debe(ría) interesarnos a todos?

Históricamente las elecciones eran organizadas “desde” y “por” el propio gobierno. Eso sugería cierto tipo de desconfianza respecto a los resultados. Durante el siglo pasado sorprendentemente el mismo partido se “llevaba el carro completo”. Un punto de quiebre sería lo que se vivió en las elecciones presidenciales de 1988. A ciencia cierta poquísimas personas saben qué fue lo que sucedió. Algunos creen que el sistema se “cayó” (¿calló?) generando que Salinas ganara la presidencia.

Tiempo después nacería el Instituto Federal Electoral (actualmente INE). Esta institución es un baluarte de nuestro sistema político-social hasta la fecha. ¿Por qué lo quieren reformar? ¿A quién quieren perjudicar? ¿A quién beneficiar? Me queda claro lo siguiente: a partir del año 2000 se dio una transición hacia un “intento” de democracia.   Es decir, no tenemos una institucionalización como la que sí tienen en países europeos, nuestra democracia es “muy mexicana”.

¿Qué es lo que creo que va a pasar?  Afortunadamente no pasará- espero- a mayores. Esto es, en lugar de pensar en revolucionar todo el sistema yo creo que sería más conveniente en considerar en arreglar y salvar lo salvable.

Asunto 3

Llama mucho mi atención el funcionamiento del AIFA. No soy experto, ni pretendo serlo en materia de aviación.  Hace algunos días desde el gobierno dijeron que para mayo se tienen pronosticados 180 operaciones. Si mis cálculos matemáticos no me fallan esto equivaldrían a 6 por día. ¿Está cerca de convertirse en un elefante blanco? Pensar eso es una tontería que rayaría en la estupidez.

Apenas tiene un mes de funcionamiento y es imposible opinar con certeza absoluta.  Debemos de colocarnos en un punto intermedio; no es algo inservible; tampoco es la octava maravilla del mundo, pero cumple con una función básica y fundamental: trasladar a personas de un destino a otro.  Posiblemente si se examina dentro de unos años podríamos darnos cuenta de su verdadero valor.

Hasta la próxima

Luis Fajardo Velázquez

luisefeve@hotmail.com