De acuerdo con un grupo de investigadores finlandeses, los niños deben tener un espacio con vegetación en su entorno de crecimiento, ya que estar expuestos constantemente a plantas y tierra, podría evitar el aumento de las enfermedades autoinmunes desde edades infantiles, ya que esta práctica incrementa las bacterias benéficas que los ayudará combatir diferentes padecimientos, por ejemplo: artritis reumatoide, dermatomiositis, esclerosis múltiple, diabetes tipo uno, entre otras.

En la actualidad, las sociedades modernas ávidas de asfalto, detergentes, antibióticos y comida procesada, hacen que tanto la microbiota cutánea como intestinal, se vea resentida y afecte nuestra salud e inmunidad. Debido a que las agresiones externas y una renovación inadecuada por falta de contacto con una diversidad suficiente de microbios, rompe el equilibrio de la microbiota; algo que podría explicar el incremento actual de enfermedades del sistema inmunitario.  

Con información del Colegio de Medicina Interna de México, las enfermedades autoinmunitarias afectan alrededor de 3 a 5 por ciento de los seres humanos y en especial a las mujeres. Lo cual resulta preocupante, sin embargo con acciones sencillas que se apliquen desde la niñez, estos índices podrían contrarrestarse. Por ejemplo, el estudio finlandés demostró los efectos benéficos de la naturaleza sobre la microbiota cutánea e intestinal de los pequeños y sobre su inmunidad. Se analizaron a 75 niños de entre 3 y 5 años, lo cuales estuvieron expuestos a microorganismos procedentes de un entorno natural, ya que en sus guarderías citadinas, se cubrieron los patios de asfalto con grava recubierta de césped, tierra del bosque y plantas. 

Los resultados no dejan cuestionamientos al beneficio de esta práctica, ya que después de 28 días y 90 minutos diarios de estar expuestos a la naturaleza, casi la mitad de los peques elevaron la diversidad y la cantidad de ciertas bacterias beneficiosas. El cambio fue tan drástico que la microbiota de la piel se volvió comparable a la de otros 23 niños que acudían a guarderías donde todos los días los llevaban al bosque.    En cuanto a los beneficios en el intestino, se observó la misma tendencia, pues la microbiota de los chiquillos evolucionó rápidamente hacia una abundancia de bacterias productoras de ácidos grasos benéficos.  Por ello, es tan importante buscar que los peques exploren entre vegetación y tierra, pues el contacto con la naturaleza traerá grandes beneficios para su microbiota cutánea e intestinal; una práctica que podrían adoptar las más de 13,571 guarderías que existen en México, de acuerdo al Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas, DENUE. 

Ahora ya sabes las razones para dejar que tus hijos jueguen con la tierra y las plantas: se divertirán y mejorarán su sistema inmune.