Los padres actuales que tuvieron una infancia no vinculada al internet no comprenden el riesgo de la exposición de los niños ante los aparatos electrónicos

Los niños y niñas no solo se inician más pronto (antes de cumplir 11 años) en el uso del teléfono móvil, sino que también pasan más tiempo utilizando sus, tabletas permaneciendo alrededor de 710 horas al año frente a una pantalla, según la plataforma de seguridad en línea y bienestar digital para familias

“No hay una respuesta ideal sobre cuál es la edad idónea para entregar el primer móvil a los hijos, así que los padres deben centrarse en el modo de hacerlo, brindándoles acompañamiento y comunicación”

“El primer error es la falta de conocimiento del mundo digital. La infancia de los adultos actuales no ha estado vinculada a la tecnología, internet, ni a las redes sociales. Por eso no suelen entender hasta qué nivel pueden resultar peligrosas”, señaló Cruz.

“Es esencial que los padres investiguen y sean conscientes de las amenazas a las que pueden llegar a estar expuestos sus hijos en Internet”, advirtió.

Uno de los principales peligros en la Red es el ‘ciberbullying’, que ocurre cuando un menor o adolescente es molestado, amenazado, acosado, humillado, avergonzado o abusado psicológicamente, por otro usuario de una edad igual o similar, utilizando medios digitales.

El segundo fallo que cometen las familias es no tener una comunicación abierta ni un plan de acción, según este experto. “Es importante que ambas partes (padres e hijos) lleguen a un consenso y establezcan una serie de compromisos y pautas. Si esto no se hace desde el momento inicial, será muy difícil cambiarlo en el futuro”, recalcó. 

El tercer error es olvidarse de que somos una referencia principal para nuestros hijos y que el modo en que actuamos en el mundo digital y el tiempo que empleamos frente a la pantalla, influye en la relación de los menores con la tecnología, según Cruz. 

El experto señala que “es importante predicar con los actos y con el ejemplo y no exigirles un comportamiento contrario al que estamos teniendo nosotros mismos”.  El caso es que el uso del móvil es una fuente de conflicto..

“Para los padres es complicado entender que la identidad y la adolescencia de sus hijos, son en gran parte digitales, lo cual se traduce en: hijos incomprendidos y padres frustrados”