El lenguaje inclusivo que podría deformar aún más el idioma español

Por Sergio Mejía Cano

Circula en las redes sociales una nota respecto a la confusión que tuvo la diputada federal originaria de Chihuahua, Andrea Chávez Treviño, con las palabras “barón y varón”, y se enfatiza sobre lo dicho por esta diputada de Morena, porque dijo, en México están prohibidos los títulos nobiliarios. Vaya confusión de esta muchacha; pero se entiende, ya que mucha gente de las nuevas generaciones ya no tiene idea de muchas palabras y, menos de los artículos constitucionales.

Y esto último, es debido a que, ya hace tiempo, también se difundió un video en las dichosas redes sociales, en donde una muchacha, al parecer reportera de algún medio, les pregunta a varios legisladores de ambos sexos sobre qué artículos constitucionales hablaban de la educación y del trabajo, creo que entre otros artículos más, y ninguno de los entrevistados supieron responder, y eso que ya estaban en sus funciones, pues a unos los entrevistó a la entrada de la Cámara de Diputados y a otros más ya dentro del recinto; una de las respuestas de uno de los entrevistados fue que no tenía ese dato.

Pero volviendo a la confusión de la diputada Andrea Chávez, esta se dio al estarse revisando la reforma constitucional para los artículos 30 y 34, debido al lenguaje inclusivo, pues como se ha hecho costumbre últimamente, hay protestas porque no se incluye al sexo femenino en muchos términos tanto oficiales como informativos o en pláticas informales. Esto ha llegado a tal grado que, hasta se ha pedido que se incluya algunas palabras que hagan referencia al llamado tercer sexo, es decir, a las personas pertenecientes al movimiento lésbico-gay como, por ejemplo, decir diputados, diputados y “diputades”, y así entre otros términos.

Sin embargo, esto del lenguaje inclusivo, en cierta forma ha estado deformando el idioma que hablamos muchos mexicanos y mexicanas, el español, por lo que se ha estado convirtiendo más en una aberración que en un respeto para el elemento femenino. Hoy en día mucha gente, sobre todo funcionarios, periodistas y políticos, se sienten muy ufanos al decir “las y los diputados”, sin ponerse a pensar que en sí, el artículo en plural “las”, en cierta forma queda en el aire al seguir los diputados, pues si se quitara el artículo “los”, se leería “las diputados” que, es precisamente lo que se trata incluir, porque de todos modos “las” serían incluidas en el término masculino, como “las y los legisladores”. Claro que hay palabras en que no afectaría en nada, como manifestantes, votantes, asistentes, etcétera; sin embargo, cuando el término a seguir se escribe en masculino, se vendría a caer en el mismo error al no mencionas a las diputadas y los diputados, quedando únicamente “las diputados”. Triste caso, ¿no?

Desde siempre, en el idioma español quedó establecido que utilizando el plural en masculino se englobaban ambos géneros; sin embargo, hoy en día en que se pide que se les dé su lugar correspondiente a las mujeres es que se ha puesto mucho énfasis en no despreciar en discursos ya sea hablados o escritos, se dé referencia al género femenino y no nada más al masculino tal y como se ha acostumbrado por años.

La reforma a los artículos constitucionales en cuestión que son el 30 y el 34, el primero habla de “Los mexicanos” y el 34 de “Los ciudadanos mexicanos”; obviamente que no por el hecho de no decir y las mexicanas ya está mal, pues si el constituyente de 1916-1917 años en que se escribió y se promulgó la actual Constitución Política que nos rige a todos los mexicanos del sexo que seamos, así lo puso, es porque estaba correcto el término “mexicanos” para referirse a todas y todos.

Ahora bien: en caso de seguir en esto del lenguaje incluyente, ¿se tendrá que cambiar también el Himno Nacional Mexicano? Ya que si su estrofa inicial dice: “Mexicanos al grito de guerra…”, ¿se tendrá que cambiar a decir “Mexicanas y mexicanos al grito de guerra?, desde luego que mexicanas tendrá que mencionarse primero por aquello de que primero son las damas.

He aquí grosso modo un punto de vista expresado con el debido respeto; sin embargo, en caso de que ya no haya vuelta atrás en cuanto a eso de que el plural en masculino engloba ambos géneros, pues entonces y, aunque nos tardemos un poco más al escribir o al hablar, en vez de mencionar “las y los” decir “las diputadas y los diputados”, las mexicanas y los mexicanos”, desfasando de una vez la regla lingüística en el idioma español del plural en masculino para referirse a todas y todos. Pero, en fin.

Sea pues. Vale.