Alejandro Svarch, director de la Cofepris, aseguró que la corrupción ya no es regla sino excepción en la institución

  • *Dijo que la dependencia tiene como función vigilar y regular todos los productos de consumo humano, desde elaboración de alimentos hasta fabricación de vacunas
  • *Acotó que de cada diez pesos que se gastan en México, 4.5 son consumidos en productos regulados por la agencia sanitaria
  • Alejandro Svarch, director de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), anunció hoy, 7 de junio de 2022, la destitución de 32 funcionarios por corrupción.
  • “Expulsamos a los extorsionadores que tenían secuestrados a nuestra institución”, puntualizó.
  • El funcionario detalló que se desmantelaron las estructuras de corrupción y se ejecutó un operativo en septiembre 2021 para que nunca más las “bandas de corruptos” vuelvan a las oficinas.
  • “Hemos removido de sus cargos a 32 funcionarios que van desde titulares de unidades administrativas hasta dictaminadores y verificadores, cuyo único propósito era enriquecerse a costa del gobierno y en detrimento de la salud de las y los mexicanos”.

Dijo que la dependencia tiene como función vigilar y regular todos los productos de consumo humano, desde elaboración de alimentos hasta fabricación de vacunas.

Acotó que de cada diez pesos que se gastan en México, 4.5 son consumidos en productos regulados por la agencia sanitaria.

Señaló que debido a la corrupción que imperó en México, la Cofepris se convirtió en un espacio donde “intereses perversos confluían con mucha naturalidad con sus actividades del día a día”.

Dijo que empresas deshonestas marcaban la pauta para la creación de las reglas del juego favorables a sus bolsillos.

Añadió que en conjunto con la Unidad de Inteligencia Naval, de la Secretaría de Marina, se descubrieron los mecanismos de corrupción que operaban con naturalidad.

“Detectamos que en la superficie, la institución parecía funcionar sin problemas, pero en el fondo, en las zonas oscuras, en los sótanos de la institución operaban redes de corrupción donde grupos de interés tenían secuestrada a la agencia sanitaria”.

Señaló que había “tres sótanos de la corrupción” en la agencia.

El primero se caracterizaba por un manejo discrecional de las solicitudes de las empresas.

El segundo era una vigilancia basada en la extorsión.

El tercero era la operación directa de la corrupción.

Detalló que en el primer “sótano de la corrupción” existía un área dedicada a desviar el ingreso de solicitudes, bajo la lógica de que “el que paga manda”, es decir o pagabas o tu solicitud estaba destinada al olvido. El acceso a medicamentos estaba a la venta del mejor postor, el que pagaba más podía asegurar ganancias millonarias.

En el segundo sótano se encontró una amplia red de extorsionadores disfrazados de funcionarios públicos que amenazaba a empresas y empresarios con clausurar sus actividades si no accedían a pagar “moches”. Este esquema se construyó con la complicidad de algunas autoridades sanitarias estatales.

En el tercer sótano estaban instalados grupos de interés que manejaban el comercio exterior y de la industria farmacéutica.