Washington. Después de una cirugía, algunos pacientes con cáncer pueden omitir la radiación o la quimioterapia de manera segura, según dos estudios que exploran una atención del mal más breve y suave.

Los investigadores buscan formas de predecir con precisión qué pacientes pueden evitar un tratamiento innecesario para reducir los efectos secundarios dañinos y los costos.

Un nuevo estudio usó un análisis de sangre para determinar qué pacientes con cáncer de colon podían omitir la quimioterapia después de la cirugía. Otro sugiere que algunas pacientes con neoplasias de mama de bajo riesgo pueden omitir la radiación después de la tumorectomía.

La investigación se discutió en la reunión anual de la Sociedad Estadunidense de Oncología Clínica, que concluyó ayer en Chicago. El estudio sobre el cáncer de colon, financiado por los gobiernos de Australia y Estados Unidos, así como por grupos sin fines de lucro, fue publicado por el New England Journal of Medicine.

Los hallazgos podrían permitir a los médicos “centrarse en los pacientes que creemos que realmente se beneficiarían de la quimioterapia y evitar los efectos secundarios para los que probablemente no sea necesaria”, sostuvo Stacey Cohen, del Centro de Cáncer Fred Hutchinson en Seattle, quien no participó en la investigación.

Muchos pacientes con cáncer de colon reciben quimioterapia después de la cirugía, aunque es posible que se curen, los medicamentos pueden tener efectos secundarios como náuseas, anemia y problemas de memoria.

Pero identificar qué pacientes podrían no necesitar más tratamiento ha sido complicado. Los científicos estudiaron si un análisis de sangre podría ayudar a los médicos a tomar la decisión.

Participaron 455 personas

El estudio involucró a 455 pacientes que se sometieron a cirugía porque el cáncer se había diseminado a la pared del colon. Después, un grupo fue sometido a un análisis de sangre personalizado para el perfil genético de su tumor, a fin de detectar cualquier resto de ADN canceroso.

Su atención se guió por el análisis de sangre: si no mostraba signos de cáncer remanente, los pacientes no recibían quimioterapia. Mientras tanto, los médicos tomaron decisiones de quimioterapia para el resto de los pacientes de la manera habitual, guiados por el análisis del tumor y el tejido cercano.

Menos pacientes en el grupo de análisis de sangre recibieron quimioterapia: 15 por ciento frente a 28. Sin embargo, aproximadamente 93 por ciento de ambos grupos todavía estaban libres de cáncer después de dos años. En otras palabras, al de análisis de sangre le fue igualmente bien con menos quimioterapia.

“En los pacientes en los que no se detecta el ADN del cáncer después de la cirugía, la posibilidad de una recaída es muy baja, lo que sugiere que es muy poco probable que la quimioterapia beneficie a estos pacientes”, explicó Jeanne Tie, del Centro de Cáncer Peter MacCallum, en Melbourne, Australia, quien dirigió la investigación.