El equipo de Boston está contra la pared en las finales de la NBA, pero confía en hacer valer su condición de local

Aunque ninguno de sus miembros tiene experiencia previa en las Finales, los Celtics se aferran al espíritu de resistencia que han demostrado durante toda esta temporada.

El equipo que dirige el debutante Ime Udoka supo salir de un profundo bache a inicios de año para catapultarse desde su undécima posición de la Conferencia Este en enero a un segundo puesto al final de la fase regular. 

En playoffs eliminaron a los Nets de Kevin Durant y Kyrie Irving y a los Bucks de Giannis Antetokounmpo, los vigentes campeones, a quienes remontaron una desventaja 2-3 como la que tienen ante Golden State ganando los dos últimos juegos.

En las finales del Este, la barrera donde habían chocado cuatro veces desde 2010, levantaron también un 1-2 en contra frente a los experimentados Miami Heat, saliendo airosos de otro decisivo séptimo partido. 

“Nos hemos visto obligados a jugar toda la temporada con la espalda contra la pared. Nos hemos acostumbrado a ello y ya forma parte de nuestra naturaleza. Es otro partido difícil, pero estamos en nuestra casa”, declaró el miércoles el base Marcus Smart, que apeló a la legendaria historia de su franquicia para afrontar el reto.

“Definitivamente es algo que nos motiva. No solo a mí, a este equipo, para poder hacer algo especial y tener nuestros nombres junto con los de esos tipos”, dijo Smart en referencia a líderes de los 17 campeonatos de Boston como Bill Russell, Larry Bird o Paul Pierce.

“Es un honor que se hable de esa oportunidad. Es algo en lo que definitivamente pensamos”, reconoció el actual Mejor Jugador Defensivo de la NBA.