Constancia de Situación Fiscal

Por Sergio Mejía Cano

Es costumbre que, cada administración sexenal traiga consigo su reforma fiscal, y esta actual administración de Andrés Manuel López Obrador no ha sido la excepción; sin embargo, ahora, a más de la mitad de su administración, se refuerza su reforma fiscal obligando a todo contribuyente a actualizar sus datos personales, tanto de personas físicas como morales bajo el esquema de “Constancia de Situación Fiscal”.

Inclusive tanto a empleadores como empleados y demás trabajadores se les está instruyendo para que acudan a las oficinas del Sistema de Administración Tributaria (SAT), con sus datos actualizados; y hasta en, por lo menos en el portal de internet de Telmex, se les está informando a sus usuarios que tendrán que acudir a las oficinas de la compañía telefónica o llamar por teléfono, precisamente para actualizar los datos del usuario, so pena de que a partir del 1 de julio del presente año, dichos recibos ya no se considerará como comprobante fiscal.

Cuando comenzó la administración de Enrique Peña Nieto, y que puso en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público a Luis Videgaray Caso, al poco tiempo y después de haber presentado su reforma fiscal, en gran parte de la población comenzó a correr el rumor de que se les cobrarían impuestos hasta a las personas que anduvieran vendiendo tamales por las calles de la ciudad, a la señora que tuviera una mesa con dulces en la puerta de su casa, a quien vendiera frutas y verduras en forma ambulante e igual, a los vendedores de elotes y otros productos y, quien se decía que verdaderamente estaba en la mira impositiva, era el comercio informal, medida al parecer apoyada por los comerciantes establecidos con la queja de que ellos, los establecidos, sí pagaban todo tipo de impuestos al fisco, así como la renta de sus locales, luz, pago de empleados y por ende, su afiliación a la seguridad social y demás contribuciones que conlleva el tener un negocio establecido. Y que, sin embargo, las personas que se dedican al comercio informal evitan o evaden todo o casi todo tipo de pago como contribuyentes.

Pero es un hecho que todo mundo al comprar algo, ya está contribuyendo con los impuestos que con el Impuesto al Valor Agradado (IVA), traen todos y cada uno de los productos que se adquieren en cualquier comercio o negocio; hasta al comprar un dulce o un chicle con valor de un peso, más o menos, ya se están pagando impuestos. Así que, quienes se dedican al comercio informal, al comprar lo que después andan o están vendiendo por las calles, ya pagaron el respectivo impuesto al hacerse de los productos a mercar; y, aparte, los hay entre el ambulantaje, los que pagan plaza, pues más temprano que tarde les caen los fiscales cobrándoles el derecho de piso y, obviamente que esto es una forma de estar contribuyendo; nadie escapa a contribuir con su cuerno ante el fisco tanto de forma directa como indirecta; pero se pagan impuestos.

Ahora bien: se entiende que, esta nueva reforma fiscal a la que también se le ha llamado “beneficiario controlador”, es con el propósito de combatir la evasión fiscal y prevenir el lavado de dinero, según los contadores inmersos en esta nueva disposición fiscal, a quienes encabeza el contador público Julio César López Ruelas, líder del Colegio de Contadores Públicos del Estado de Nayarit, quien además señala en conferencia de prensa que, se trata de evitar que se caiga en malas prácticas dentro del sistema financiero y financiamiento del terrorismo, por lo que se requiere que la información al SAT sea fidedigna, completa y actualizada; porque de no cumplirse, existen sanciones que van de los 500 mil hasta los dos millones de pesos, dependiendo de la infracción cometida. Añadió además el señor López Ruelas que, en el esquema del beneficiario controlador están aquellas personas físicas, verdaderas dueñas que se benefician económicamente de estas figuras jurídicas quienes, en última instancia ejercen los derechos de uso, goce, disfrute, aprovechamiento o disposición de un bien o servicio o en cuyo nombre se realiza una transacción.

Sin embargo, ojalá y ahora no se dejen recovecos o lagunas como las han padecido las demás reformas fiscales que, sean como sean, siembre habrá alguien que encuentre uno de esos recovecos y se vaya por ahí tratando de evadir impuestos o hasta lavar dinero, pues de que los hay, claro que los hay; por lo que lo más probable es que ya estén algunas personas versadas en números buscando alguna laguna fiscal para meterse a nadar ahí.

Sea pues. Vale.