“Las crisis de los hombres se manifiestan cuando sus mundos se saturan de respuestas y escasean las preguntas”

(Dalmiro Sáenz)

Asunto 1

Durante las últimas semanas he visto dos cosas que llaman mucho mi atención. La primera de ellas, consiste en los precios de la gasolina durante las últimas semanas.  Debido a circunstancias personales he estado trasladándome del Pacífico al Centro del país de forma constante y ver los precios del crudo hace que tenga varias reflexiones:

  1. ¿Por qué la gasolina está tan cara y subiendo tanto? (Lo sé, puede parecer una pregunta muy ingenua; sin embargo, a veces el principio de la navaja de Occam parece muy cierto).
  2. ¿Cuántas personas en el país tienen cuando menos un coche?
  3. ¿Qué tantos bienes y servicios  subirán sus precios?
  4. ¿Qué es lo que hace la clase media trabajadora para enfrentar esta situación? ¿Su calidad de vida disminuye? ¿Tienen que comprar productos más baratos? ¿A quién le piden ayuda? ¿Recurre a otros familiares o a un banco?

La realidad que estamos viviendo nos afecta a todos. Seguramente ha visto cómo los precios de prácticamente todos los productos (canasta básica incluida) están por las nubes. Si tomamos en cuenta que el apoyo -subsidio- del gobierno es de $7 pesos, en realidad estaría casi en los $30. Si las cosas no cambian pronto nuestro sistema político-social colapsará pues ya no habrá dinero que alcance para comprar(nos) lo mínimo.

¿Habrá sido un buen negocio comprar la refinería X? ¿Verdaderamente a futuro nos beneficiará en nuestra economía? ¿Deberíamos mejor apostar por energías renovables y de bajo costo? ¿Se pudo haber previsto esta situación?

Asunto 2

La segunda cosa que llama mucho mi atención es que no hay agua en Nuevo León. No, no es broma, es tristemente la lamentable realidad. El tema de  la escasez de agua particularmente me llama la atención. Me imagino que para surtir a toda una ciudad, un estado o un país tiene que existir una planeación muy precisa para que nada se salga de control.  Este gran problema evidentemente no se le puede achacar al gobernador Samuel García, ni al presidente municipal de la capital, Luis Donaldo Colosio Riojas.

¿Qué hacer? ¿Qué estará implementando el gobierno para mitigar este problema? ¿La ciudadanía también estará consciente que son corresponsables en esta situación? Me imagino que los neoloneses deben estar muy preocupados y con los “pelos de punta”. No hay para cuando termine este tormento.  Contradictoriamente en otras partes del país, más al sur, las lluvias son constantes y lo que les sobra es el vital líquido.

El siglo XXI será el siglo del agua. Sí, ya sea por sus escasez o ya sea por los excesos que provoca.  Este vital líquido provocará los grandes conflictos internacionales en pocos años. Ya lo verá. Al tiempo.

Reflexión personal de ambos asuntos

Resulta que dos de los problemas fundamentales que enfrentamos en la actualidad se derivan de recursos naturales sumamente valiosos para los seres humanos. Sin ellos no podríamos vivir y es imposible sustituirles (al menos en el corto y mediano plazo). No es el dinero, no son las posesiones, tampoco lo son los territorios, lo más valioso que tenemos se da a partir de la propia naturaleza.

¿Qué deberíamos realizar al respecto? Ser más mesurados en nuestros consumos cotidianos. No abusar, “evite el exceso”, ya lo decían en la antigua Grecia, algunos de sus grandes sabios. Además, sugiero que debemos modificar nuestros hábitos. Yo creo más que nunca en la vigencia de la sustentabilidad, ¿Qué realidad y qué mundo desea heredarle a sus hijos y nietos? Seguramente uno mucho mejor del que actualmente vivimos.

Por último, y de forma paralela, siga cuidándose de la pandemia. No ha terminado aún y nos encaminamos (sí, otra vez) a una más de sus olas. Paciencia, mucha paciencia

Hasta la próxima.

Luis Fajardo Velázquez

luisefeve@hotmail.com