Se explica que “tres de cada cuatro mujeres tendrán una candidiasis vaginal alguna vez a lo largo de su vida, y la mitad de ellas volverán a tenerla, al menos, una segunda vez”, sobre todo por la relación que guarda con la menstruación.


“Si durante los días de menstruación se notan cambios en la zona G que hacen sentir picor, irritación o escozor, puede que se esté sufriendo una candidiasis. En este caso, hay que estar tranquila y no alarmarse, ya que es algo muy común”


Tal y como detalla, la menstruación viene marcada por diversos factores psicológicos y físicos, entre los que destacan las variaciones hormonales en la época premenstrual, que implican una mayor vulnerabilidad ante posibles infecciones vaginales. Durante el ciclo menstrual también se desequilibra el pH, como resultado de eliminación de restos celulares y la formación de escamas del endometrio, provocando que la temperatura y la humedad vaginal formen un ambiente ideal para que hongo como la ‘Candida Albicans’ se desarrollen.

¿LA CANDIDIASIS SE PUEDE TRANSMITIR A OTRA PERSONA?


“no es una infección de transmisión sexual (ITS)”, pero las relaciones sexuales frecuentes y el contacto íntimo sexual “pueden incrementar los propios síntomas y, si no se realiza un tratamiento indicado y se mantienen relaciones sexuales frecuentes a pesar de los síntomas, finalmente, puede provocar síntomas en la pareja sexual”. No obstante, el contagio de la cándida vaginal es “poco frecuente”


En cuanto a la prevención, recomienda seguir hábitos saludables y de higiene íntima. Para ello, incide en dos puntos clave: seguir una alimentación baja en hidratos y unos hábitos saludables de higiene íntima.


En cuanto a la higiene, para que esta sea “óptima”, desaconseja las duchas vaginales. “Debemos recordar que las duchas vaginales, salvo en determinadas ocasiones recomendadas por un ginecólogo, están completamente desaconsejadas. En condiciones normales, se recomienda el lavado de la zona íntima una vez al día”, aclara. De igual forma, se recomienda el uso exclusivo de productos específicos para la zona, que “ayudan a mantener la salud vaginal y los niveles ideales del pH, ya que un gel de higiene íntima tiene un pH más ácido, agentes limpiadores más suaves y además está testado bajo control ginecológico”.